Huffington Post

El martes 23 de enero de 2018 Marco Antonio Sánchez Flores —de 17 años y estudiante de la Escuela Nacional Preparatoria número 8 de la UNAM— estaba en compañía de un amigo tomando fotos de un mural en la estación de metrobús El Rosario, en la delegación Azcapotzalco de la Ciudad de México, cuando fue detenido por 4 elementos de la policía capitalina. Estos lo subieron a una patrulla y después no se supo nada sobre su paradero. Apenas fue encontrado ayer domingo 28 de enero en el Estado de México.

Ante la falta de respuestas de las autoridades de la Ciudad de México y sin tener información sobre el paradero del menor de edad, el sábado 27 de enero se convocó en redes sociales a una manifestación en el Ángel de la Independencia para exigir respuestas por parte de las autoridades de la Ciudad de México.

Desde las 12:40 hrs del domingo, en silencio se comenzaron a llenar las escaleras del Ángel. A lo lejos se escuchaba una clase de activación corporal con cumbia y era imposible no confundir a los asistentes del paseo dominical en bici con la reunión de manifestantes. Las conversaciones, aun con la música, eran en voz baja. Había una sensación de espera y frustración, un ambiente de reconocimiento entre miradas, de reconocernos por ya haber estado en ese mismo lugar, pidiendo en silencio que nuestras razones para estar ahí se acabaran pronto.

De un momento a otro ‘apareció’ Marco Antonio: una imagen de su tamaño hizo reaccionar a las personas que esperábamos en silencio y nos pusimos de pie, nos acercamos a la imagen de Marco Antonio, sus familiares comenzaron a hablar sobre la situación, sobre sus sentimientos, los gritos comenzaron y la exigencia hecha himno regresó una vez más a la voz de una ciudadanía cansada de exigir innumerables veces: “Vivo se lo llevaron, vivo lo queremos”.

Estando cerca de los familiares un hombre, cuyo nombre no recuerdo, dijo ser primo de Marco. Comencé a grabar sus palabras: “Marco es un buen estudiante, es cinta negra, no queremos más desapariciones forzadas”. El primo de Marco Antonio explicó que un amigo del joven les avisó inmediatamente de la detención de este y se presentaron ante el Ministerio Público 40 en la delegación Azcapotzalco, no más de 2 horas después del reporte de su detención: “Nadie nos recibió el reporte, nadie nos dice quiénes son los policías que se lo llevaron, están encubriendo a los policías”.

Poco a poco las escaleras del Monumento a la Independencia se fueron llenando, las voces de la manifestación comenzaron a escucharse con más claridad. A las 2 de la tarde exactas, en un espacio de tiempo tan simbólico, patrullas de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México sonaron sus sirenas para marcar el término del paseo dominical. La indignación fue inmediata. El reto, el desafío, se sintió como si estuvieran amenazando nuestra presencia. Y entre los gritos de reclamo surgió uno que nunca olvidaré: “¡Quiero que regresen a mi niño vivo!” La voz de la mamá de Marco Antonio resonó por completo.

Ese mismo domingo 28 de enero, hacia la tarde y en conferencia de prensa, funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México declararon no haber recibido reporte de la desaparición el menor hasta el 25 de enero, 2 días después de que sus familiares se presentaron en la Agencia del Ministerio Público.