• La justicia considera que Vadim Shishimarin disparó a la cabeza de un campesino que simplemente hablaba por teléfono en la calle

  • Los soldados se encontraron con un campesino local, Alexander Shelipov, que estaba en la calle hablando por teléfono. Shishimarin tomó entonces su kaláshnikov y le disparó en la cabeza desde la ventana del automóvil. Poco después, los militares intentaron huir, pero fueron emboscados por milicianos ucranianos hasta que Shishimarin se rindió.

  • CASI TRES MESES después del suceso, se ha celebrado el juicio exprés contra el soldado detenido, que ha seguido las sesiones dentro de un habitáculo de cristal blindado vestido con una sudadera. Shishimarin escuchó sin moverse y en silencio la sentencia judicial que lo condena a pasar el resto de su vida en una cárcel ucraniana.

El País

Sin inmutarse y todavía con las botas del ejército ruso calzadas, el soldado Vadim Shishimarin escuchó este lunes la sentencia de la justicia ucrania que lo condena a cadena perpetua por matar a un civil que simplemente hablaba por teléfono en la calle apoyado en su bicicleta. Así lo ha decidido un tribunal de Kiev que ha declarado a Shishimarin culpable en el primer juicio a un soldado ruso por crímenes de guerra en Ucrania.

El tribunal ha detallado que el soldado, de 21 años, disparó a un civil que no iba armado y que lo hizo “con intención directa” de matar, pese a que la víctima, un hombre de 62 años, no había mostrado agresividad alguna. El militar ruso “violó las leyes y costumbres de la guerra”, afirmó el juez Sergi Agafonov.

El juicio, que duró tres días, es sólo el primero de una larga lista que se celebrarán en las próximas semanas y será un test para el sistema judicial ucraniano, en un momento en que las instituciones internacionales despliegan sus propias investigaciones por los abusos cometidos por las tropas rusas desde el comienzo de la invasión a finales de febrero. El tribunal ha establecido que el 28 de febrero Shishimarin y otros cuatro soldados rusos conducían un automóvil civil robado por la aldea de Chupajivka, en la provincia de Sumi, cerca de la frontera noreste de Ucrania con Rusia. Los soldados se encontraron con un campesino local, Alexander Shelipov, que estaba en la calle hablando por teléfono. Shishimarin tomó entonces su kaláshnikov y le disparó en la cabeza desde la ventana del automóvil. Poco después, los militares intentaron huir, pero fueron emboscados por milicianos ucranios hasta que Shishimarin se rindió.

Casi tres meses después del suceso, se ha celebrado el juicio exprés contra el soldado detenido, que ha seguido las sesiones dentro de un habitáculo de cristal blindado vestido con una sudadera. Shishimarin escuchó sin moverse y en silencio la sentencia judicial que lo condena a pasar el resto de su vida en una cárcel ucraniana.

Antes de conocer el fallo, la viuda del campesino se dirigió al soldado mirándolo a los ojos: “Dime, por favor, ¿por qué vinisteis aquí? ¿Para protegernos?”, preguntó, citando el argumento del presidente ruso, Vladímir Putin, para justificar la invasión de Ucraniana. “¿Qué te hizo mi esposo?”, volvió a preguntarle.

El abogado del soldado pidió su absolución. “Él no niega que disparó un tiro. Sin embargo, no sabía si había matado a esta persona”, dijo durante el juicio el letrado Viktor Ovsiannikov. “Si se había dado cuenta de eso, ¿por qué iba a entregarse?”, añadió.

Según Ovsiannikov, los superiores ordenaron a Shishimarin que disparara y este tuvo que obedecer. “Fue presionado por dos personas a las que percibía como sus comandantes en esa circunstancia”, insistió. “Él no tenía la intención de matarlo. Sus tiros no fueron dirigidos. Cumplió la orden, pero no con la intención de matar a una persona”, continuó el abogado. “Lamento sinceramente lo que hice. En ese momento estaba nervioso, había hostilidades. Yo no quería matar. Pero sucedió…”, dijo el procesado, que pidió perdón a la esposa de la víctima en distintas ocasiones. El argumento del soldado es que aquel hombre con el teléfono en la mano trataba de delatarlos y que lo obligaron a disparar, dijo durante el juicio.

Los fiscales, sin embargo, argumentaron que Shishimarin no tenía que obedecer las órdenes de sus compañeros soldados, ya que eran de otra unidad y él no era su subordinado. “No hay ninguna cláusula en las normas militares de Rusia que diga que un soldado puede matar a un civil”, dijo el fiscal Yaroslav Ushiapivskii. “Shishimarin se dio cuenta de que la orden era matar a ese hombre y la cumplió, disparando su ametralladora tres o cuatro veces”, agregó el fiscal. “Mató deliberadamente a un civil”, continuó. Según su abogado, el soldado disparó después de haberse negado dos veces a cumplir la orden y sólo uno de los cuatro disparos dio en el blanco.

Durante el juicio, Katerina, la viuda de Shelipov, estuvo de acuerdo con los fiscales en pedir cadena perpetua para el soldado ruso, pero admitió otra opción. “Si lo cambian por los defensores de Mariupol”, dijo refiriéndose a los soldados evacuados de la planta siderúrgica de Azovstal días antes, “no me opondré”.

El soldado ruso condenado llevaba tres años en el ejército. Según detalló, era el mayor de cinco hijos y había firmado un contrato con las Fuerzas Armadas para ganar algo de dinero y ayudar a mantener una familia que su madre saca adelante sola. Originario de la provincia de Irkutsk, cerca de Mongolia, aspiraba a dejar pronto el ejército y su cuartel en Moscú.

“Lo siento tanto por los nuestros como por los ucranianos”

La madre del primer soldado ruso condenado en Ucrania no tenía “ni idea de que había una guerra” hasta que una semana después de comenzar la ofensiva llegó a sus manos un vídeo de su hijo en cautiverio. A diferencia de las autoridades rusas, que han guardado un llamativo silencio sobre el juicio, Liubov —no quiso dar su apellido— ha dado una entrevista exclusiva al diario independiente Meduza, declarado agente extranjero por el Kremlin.

“Lo siento tanto por los nuestros como por los ucranios. Están muriendo del mismo modo sus niños que los nuestros. El marido de alguien, el hijo de alguien… Sé lo que es perder un marido, sé lo que es que los niños se queden sin padre, especialmente si era un padre amoroso. No entiendo por qué alguien ha querido que tanta gente muera”, lamenta la madre de Shishimarin en la entrevista.

La mujer, que defiende que su hijo “no sería capaz” de cometer el crimen por el que lo han condenado, lamenta que las Fuerzas Armadas rusas no han ayudado nada para que conociera el paradero del soldado y agradece que los ucranios graben a los presos. “Es bueno, de lo contrario no tendría ni idea de dónde está mi hijo y si sigue vivo”, recalca.

El Ministerio de Defensa ruso ha declinado pronunciarse este lunes sobre la condena. Sí lo ha hecho Dmitri Peskov, portavoz del presidente, aunque ha medido sus palabras al milímetro. “Por supuesto que estamos preocupados por el destino de nuestro ciudadano, pero repito, no hemos tenido la capacidad de proteger sus intereses en persona”, ha afirmado el portavoz, quien ha criticado que en Ucrania los representantes rusos “no operan de facto”. “Aunque esto no significa que desistamos de contemplar opciones a través de otros canales”, ha añadido Peskov.

Ucrania acusa a Rusia de atrocidades y brutalidad contra civiles durante la invasión y sostiene que ha identificado más de 10,000 posibles crímenes de guerra. La semana pasada, la Corte Penal Internacional (CPI) anunció que había enviado un equipo de 42 expertos para investigar las acusaciones de crímenes de guerra presuntamente cometido durante la invasión rusa, la misión de más miembros desplegada por la CPI en el terreno de una sola vez.

Rusia abandonó en marzo la Corte Europea de Derechos Humanos y una reforma constitucional de 2020 supedita el cumplimiento de las leyes internacionales a las nacionales.