Numerosas naciones y entidades internacionales han manifestado su condena a la decisión de las fuerzas armadas de tomar el control del país, según han anunciado

 Minutos antes de que la reunión del Consejo de Seguridad tomara estado público, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, aseguró que el golpe “es un asalto directo sobre la transición democrática en el país”.

Golpe de Estado

Ha traído recuerdos. Además de causar temor en un país que, antes de iniciar su transición democrática hace una década, soportó casi 50 años de gobiernos liderados por regímenes militares opresivos.

La detención de Aung San Suu Kyi y otros políticos hicieron pensar en aquellos días que muchos birmanos creían haber dejado atrás.

Suu Kyi y su partido, la Liga Nacional de la Democracia (LND), lideraron el país en los últimos cinco años tras ser elegidos en 2015, en la elección más libre y justa que el país había vivido en 25 años.

 

Infobae/ BBC

 

El Consejo de Seguridad de la ONU celebrará hoy una reunión de emergencia para tratar la situación en Myanmar, tras el golpe de Estado llevado a cabo por el ejército del país asiático el lunes por la mañana, según indica su calendario oficial de eventos.

La reunión, que se realizará por videoconferencia, se llevará a cabo a puertas cerradas, detalla el calendario, que fue aprobado el lunes por los miembros del organismo.

Una década después de haberle entregado el poder a un gobierno civil, el ejército de Myanmar anunció este lunes que había tomado nuevamente las riendas del país.

Se trata de un nuevo golpe de Estado que ha traído recuerdos, además de causar temor en un país que, antes de iniciar su transición democrática hace una década, soportó casi 50 años de gobiernos liderados por regímenes militares opresivos.

La detención de Aung San Suu Kyi y otros políticos hicieron pensar en aquellos días que muchos birmanos creían haber dejado atrás.

Suu Kyi y su partido, la Liga Nacional de la Democracia (LND), lideraron el país en los últimos cinco años tras ser elegidos en 2015, en la elección más libre y justa que el país había vivido en 25 años.

Se esperaba que este lunes el partido comenzara su segundo mandato.

Entre bastidores, el ejército ha mantenido un relativamente estricto control en Myanmar -también conocido como Birmania-, gracias a que la Constitución le garantiza una cuarta parte de los escaños en el Parlamento, así como el control de los ministerios más importantes del país.

Esto plantea las siguientes preguntas: ¿por qué decidió tomar el poder justo ahora y qué sigue?

Acusaciones de fraude “trumpianas”

 

El “por qué ahora” se puede explicar fácilmente, como señala el corresponsal de la BBC en el sudeste asiático Jonathan Head: la mañana de este lunes debió haber sido la primera sesión del Parlamento, que a su vez habría consagrado el resultado (electoral).

No dejaron que eso sucediera.

El Reino Unido había planteado tiempo atrás la necesidad de tener una reunión sobre la situación en el país. De hecho, ésta se iba a celebrar en público el jueves. Pero debido al golpe militar del lunes, la reunión pasó a tener carácter de emergencia y sólo a puertas cerradas.

El presidente interino, que acaba de ser nombrado, repitió estas acusaciones para justificar la imposición del estado de emergencia de un año.

“La UEC (comisión electoral) no logró resolver las enormes irregularidades en las listas de votantes en las elecciones generales multipartidistas que se llevaron a cabo el 8 de noviembre de 2020”, aseguró por medio de una declaración firmada Myint Swe, un ex general que fue vicepresidente del país.

No obstante, hay muy poca evidencia que apoye la teoría de fraude electoral.

“Obviamente, Aung San Suu Kyi obtuvo una contundente victoria electoral”, le dijo a la BBC Phil Robertson, subdirector de Human Rights Watch (HRW) en Asia.

“Ha habido acusaciones de fraude electoral. Es algo trumpiano: acusaciones de fraude sin evidencia”.

Aun así, Robertson describe la toma de poder como “inexplicable”.

“¿Significó (la elección) una pérdida de poder? La respuesta es no”.

La “madre” vs el “padre” de la nación

Puede que en las elecciones de noviembre, el Partido de la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo (USDP, por sus siglas en inglés), respaldado por los militares, haya ganado sólo una fracción de los votos, pero el ejército aún tiene una gran influencia sobre el gobierno gracias a la controvertida Constitución de 2008, redactada durante el gobierno de la junta militar.

No sólo les da a los militares una cuarta parte de los escaños parlamentarios de manera automática, sino que además les otorga el control de tres ministerios clave: Asuntos Internos, Defensa y Asuntos Fronterizos.

Mientras la Constitución siga siendo la misma, el ejército retiene cierto control.

Pero, ¿podría la LND, con su mayoría, haber enmendado la Constitución?

Es poco probable, según Jonathan Head, ya que eso requeriría el apoyo del 75% del Parlamento, algo casi imposible cuando el ejército controla al menos el 25%.

Consultado durante la rueda de prensa diaria, sobre lo que se espera del Consejo de Seguridad, el portavoz de la ONU aseguró que “lo importante es que la comunidad internacional hable con una sola voz” sobre los acontecimientos en Myanmar.

Numerosas naciones y entidades internacionales han manifestado su condena a la decisión de las fuerzas armadas de tomar el control del país, según han anunciado, durante un año.

Michelle Bachelet, la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y expresidenta de Chile, se dijo alarmada por los reportes que denuncian la detención de 45 personas -entre ellas la jefa del gobierno civil Aung San Suu Kyi y otros altos cargos- y exhortó a su liberación inmediata.

En un comunicado desde Ginebra, Bachelet señaló además que existen “profundos temores de una campaña violenta contra voces disidentes” e instó a las fuerzas militares a “abstenerse de usar fuerzas innecesarias o excesivas”.

Minutos antes de que la reunión del Consejo de Seguridad tomara estado público, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, aseguró que el golpe “es un asalto directo sobre la transición democrática en el país”.

El mandatario exhortó al Ejército a abandonar el poder “inmediatamente” y ordenó una revisión para considerar la reimposición de las sanciones levantadas debido a la transición de la nación a la democracia.

“Estados Unidos retiró las sanciones a Birmania durante la pasada década basándose en el progreso hacia la democracia”, indicó el jefe de Estado, utilizando el antiguo nombre de Myanmar. Y agregó: “El retroceso de ese progreso requerirá una revisión inmediata de nuestras leyes y autoridades sancionadoras, seguida de la acción apropiada”.

Asimismo, Biden adelantó que Estados Unidos trabajará con sus socios de la región y del mundo “para apoyar el restablecimiento de la democracia y el Estado de Derecho, así como para hacer rendir cuentas a los responsables de anular la transición democrática de Myanmar”.

El golpe de Estado también fue condenado por decenas de países y organismos internacionales, como la Unión Europea (UE), Naciones Unidas, el Reino Unido, China, Australia, India, Singapur y Canadá, entre otros.

El último organismo en pronunciarse al respecto fue el Comité Nobel noruego, que se describió “horrorizado” por los hechos. También pidió la liberación inmediata de los detenidos y “el respeto de los resultados de las elecciones legislativas del año pasado”.

En efecto, el Ejército anunció su decisión de deponer a los máximos funcionarios civiles dado que la comisión electoral no subsanó las “enormes irregularidades” que se produjeron durante las elecciones legislativas de noviembre, ganadas por amplio margen por el partido de Aung San Suu Kyi.

Aung San Suu Kyi, por su parte, instó a la población a “no aceptar el golpe de Estado”, según una carta publicada en las redes sociales por su partido. La jefa de facto del gobierno civil “dejó este mensaje al pueblo”, explicó en Facebook Win Htein, el presidente de su partido, la Liga Nacional para la Democracia.

Los legisladores de Myanmar iban a reunirse en la capital para la primera sesión del Parlamento desde las elecciones del año pasado, en medio de tensiones persistentes por los recientes comentarios de las fuerzas armadas que fueron considerados ampliamente como una amenaza de golpe de Estado.

Sin embargo, los militares insistían en que sus acciones tenían justificación legal aunque el vocero del partido de Suu Kyi y muchos observadores internacionales han dicho que en la práctica era un golpe.

Suu Kyi, de 75 años, es por mucho la política con mayor fuerza en la nación, y se convirtió en la jefa de gobierno luego de liderar durante décadas una lucha no violenta contra el mandato militar.

¿Qué depara el futuro para esta nación asiática?

Los expertos no están seguros de por qué exactamente los militares decidieron actuar ahora, ya que aparentemente no hay mucho que puedan ganar.

“Vale la pena recordar que el sistema actual es tremendamente beneficioso para el ejército: tiene una autonomía de mando completa, una inversión internacional considerable en sus intereses comerciales y una cobertura política de los civiles por crímenes de guerra”, explica Gerard McCarthy, del Instituto de Investigación de Asia de la Universidad Nacional de Singapur.

“Tomar el poder por un año, como lo han anunciado, aislará a los socios internacionales no chinos, dañará los intereses comerciales de las fuerzas armadas y provocará una creciente resistencia de millones de personas que colocaron a Suu Kyi y a la LND en el poder por otro período de gobierno”.

Él cree que quizás los militares esperan mejorar la posición del USDP en futuras elecciones, pero los riesgos de tal movida “son significativos”.

Phil Robertson, de HRW, señala que la medida pone a Myanmar en peligro de convertirse en un “estado paria” una vez más, y al mismo tiempo enfurecer a los locales.

“No creo que la gente de Myanmar vaya a tomar esto tranquilamente”, agrega. “No quieren regresar a un futuro militar. Ven a Suu Kyi como un baluarte contra un regreso al poder militar”.

Y aunque todavía hay esperanzas de que esto pueda resolverse mediante la negociación, afirma, si el pueblo birmano comienza a protestar masivamente esto puede ocasionar una crisis mayor.