Florentino Sarmiento Tepoxtécatl

 

El incienso se consume entre brazas de carbón, el humo sube y perfuma el aire entre colores que señalan que se trata de una fiesta. Diversos olores a comida y fruta se impregnan en la memoria, los recuerdos de momentos pretéritos llegan uno a uno de quienes nos acompañaron en vida. 

Honrar a los muertos lo aprendimos y enseñamos según la clase social, lugar de nacimiento, el género de la persona, incluso por la filiación ideológica y político partidista. 

La diversidad de expresiones es tal que hacer un catálogo, o pretender caracterizar una forma por encima de la otra resulta pretensioso. Algunas expresiones resultan más vistosas que otras para los ojos del turismo porque han sido objeto de la mercantilización. Piénsese en algunas poblaciones de Oaxaca, Michoacán o Puebla. Sólo por señalar algunos lugares.

Pero cada cultura, cada región geográfica y cultural tiene profundas enseñanzas que no podemos pasar desapercibidas si mantenemos la perspectiva folclórica. Por ello, es importante siempre preguntar ¿por qué y para qué? No importa que estemos en un relativo aislamiento, pues podemos usar las tecnologías de la información y comunicación para ello. 

Las familias hoy día comparten la colocación de ofrendas a través de fotografías, videollamadas o videograbaciones realizadas desde el celular. A partir de las redes sociales digitales podemos conocer otros tipos de expresiones relacionadas con el Día de Muertos. Lo importante es siempre aprender y descubrir algo nuevo. Pero sobre todo a valorar lo que tenemos y reproducimos como grupo social y cultural. 

Muchas conversaciones giran sobre la necesidad de mantener a las tradiciones en un ´estado de pureza´ alejadas de la influencia del Halloween. Pero más allá de eso, también vale la pena que los diálogos también giren en torno a las actividades de consumo asociadas a estas celebraciones, y cómo algunas de estas prácticas y bienes de compra los asumimos como algo que puede representar nuestras prácticas socioculturales. 

En particular, piénsese en algunas películas de producción extranjera, y que ahora son promocionadas como si se tratara de íconos de algo mal llamado mexicanidad. Que nuestro relativo aislamiento sirva para pensar sobre nuestras prácticas de consumo, y en reflexionar sobre cómo queremos ser recordados antes de la próxima pandemia.