Jesús Lemus

La presidente municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, junto con regidoras del ayuntamiento se sumaron al “Nueve ninguna se mueve, un día sin nosotras”, luego de cancelar la sesión de cabildo que se tenia programada para este lunes por la mañana.
La sesión extraordinaria de cabildo se caracterizó por las sillas vacías y la ausencia de la alcaldesa Claudia Rivera Vivanco, quien desde la semana pasada respaldaba este movimiento nacional.
A la sesión de cabildo solo llegaron los regidores del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y Partido Acción Nacional (PAN), Iván Camacho y Enrique Guevara Montiel, respectivamente.
Antes de cancelar la sesión de cabildo por falta de quórum, se leyó un documento por parte del área jurídica de la Secretaría General del Ayuntamiento de Puebla, donde se emitió la postura de la alcaldesa de Puebla, Claudia Rivera Vivanco.
En ese mensaje, la edil criticó la disparidad en los salarios entre hombres y mujeres, cuando entre ambos géneros se tienen las mismas capacidades para realizar diversas actividades dentro del ayuntamiento de Puebla.
También cuestionó que sean los hombres quienes en la mayoría de los cargos, sigan encabezando los principales cargos para tomar las decisiones al frente de la República Mexicana.
Aquí la postura:
Las mujeres somos la mitad de la humanidad, en Puebla y en cualquier otro rincón del planeta. Sin embargo, no somos la mitad de los salarios que se reciben ni tenemos la mitad de los cargos en la toma de decisiones. El mundo sigue siendo un espacio gobernado por los hombres no por que tengan más talento ni porque trabajen más. Para lograrlo han utilizado la fuerza, una ventaja que en el mundo de hoy es absolutamente prescindible.
Como nunca antes hombres y mujeres podemos estar en igualdad de condiciones porque la fuerza ya no hace la diferencia. A pesar de eso, en México este año fueron asesinadas 10 mujeres al día, todas, por el solo hecho de ser mujeres. Por la fuerza, se les arrebató la vida como si no les perteneciera.
La violencia feminicida tiene fines muy precisos. Se trata de controlar los cuerpos de las mujeres y someterlos a cumplir el mandato del patriarcado, para el cual solo hay una forma de ser mujer: sumisa, dispuesta, subalterna y complaciente.