El exgobernador de Puebla Rafael Moreno Valle gastó millones de pesos en una red de espionaje para seguirle los pasos a sus enemigos políticos y hasta sus propios aliados.

En 2013 adquirió por tres millones de dólares un sofisticado sistema de intercepción telefónica, de acuerdo con una denuncia presentada por Raúl González Vázquez el pasado 24 de agosto ante la PGR, a la cual Grupo Reforma tuvo acceso.

El aparato de origen israelí, denominado CSM 7816, permite detectar e intervenir dispositivos móviles en un radio de 5.2 kilómetros que tengan señales telefónica, de Wifi y Bluetooth.

Un año después, pagó 14.9 millones de pesos por el sistema Hunter, que es un clonador de teléfono en el que al introducir el número a interceptar se puede tener acceso a toda su información, incluida la geolocalización.

Para la operación de estos sistemas, la red de espionaje instaló casas de seguridad, denominadas “nidos”, en distintos puntos de Puebla, uno incluso frente a la sede del PRI estatal.

González Vázquez es un exagente del Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (CISEN) que fungió como asesor e informante del grupo comandado por Roberto Rodríguez Acosta, un ex militar que trabajó en las áreas de inteligencia del instituto armado.

El primer ‘nido’, refirió el denunciante, se instaló en el número 2103 de la Primera Cerrada del Cadete Vicente Suárez, a un costado de la entrada principal de la Parroquia de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.

“El Nido 1 o principal, de la Medalla Milagrosa, quedó como centro de recepción de la información recabada por los aparatos de intercepción telefónica, para hacer las transcripciones y el análisis correspondiente al ir armando carpetas de cada actor, la red de vínculos en la que interactúan los mismos y realizar observaciones”, abundó.

Otros dos centros de operaciones fueron instalados, uno en un departamento y otro en un cuarto de azotea en Puebla.

“Los aparatos de intercepción telefónica funcionan perfectamente, tienen un radio de operación de 5.2 kilómetros a la redonda, pero, por su portabilidad, se instalaron también en los vehículos, sobre todo en la camioneta Van a fin de trasladarse lo más cerca posible de los objetivos prioritarios”, señaló González Vázquez.

El cuarto “nido” estaba en el piso 10 de la Torre Iusa, ubica en Paseo de la Reforma 2608, en la Ciudad de México, en donde eran ocupadas las oficinas marcadas con los número 1101, 1102, 1103 y 1104.

“La renta de todo el piso es pagada desde 2013. El Gobierno del estado destinó 235 mil 104 dólares (más los impuestos) por un año de pago de renta y mantenimiento de los cuatro departamentos mencionados”, detalló.

La actividades de espionaje, dijo, iniciaron dede que Moreno Valle llegó a la gubernatura en 2011, sin embargo, al principio sólo era una oficina de “chismes políticos” debido que no contaba con personal calificado ni equipo de intercepción, por lo que las tarjetas que elaboraban eran resúmenes de notas de prensa.

Fue hasta 2013, con la llegada de Joaquín Arenal Romero, quien había sido delegado de la Estación Metropolitana del Cisen, que comienza a conformarse un equipo de personal con experiencia y se compran los aparatos.

Por cuestiones de salud, Arenal Romero dejó el grupo y su lugar fue ocupado por Rodríguez Acosta, siempre bajo la dirección de Eukid Castañón, quien fue secretario de la Contraloría Estatal y desde 2015 es diputado federal.

El lunes, en conferencia en el Senado, González Vázquez dio a conocer una lista de las personas espiadas, en las que figuran desde el presidente Enrique Peña hasta el entonces alcalde de Puebla y hoy gobernador Antonio Gali, pasando por familiares del propio Moreno Valle.

Texto originalmente publicado por: Diario Mx