Páginas en Facebook invitan a ingresar al juego de la “Ballena Azul”y de manera sincronizada, decenas de jóvenes internautas reaccionan interesados con su respuesta “yo quiero jugar”, iniciando así una actividad macabra que ha llevado al suicidio a varios adolescentes en otros países.

Ese juego consiste en un siniestro reto donde se invita a menores, algunos con signos depresivos, a superar 50 pruebas, una por día.

Obligan a despertarse de madrugada y pasar todo un día sin dormir viendo películas de terror, cortarse el brazo con una navaja, tatuarse una ballena o acercarse al borde de un precipicio. La última prueba es suicidarse saltando desde un balcón. La iniciación se ha extendido rápidamente a través de internet y de las redes sociales.

Los participantes reciben instrucciones y se pide el envío de evidencias para constatar que los retos fueron cumplidos.

Solo un grupo en español tiene 15 mil miembros, sin incluir páginas en inglés, portugués, francés, ruso y otros idiomas, tanto en Facebook como en You Tube, Twitter y otras redes sociales.

Especialistas en salud mental, emitieron algunas recomendaciones para prevenir iniciaciones en Honduras.

Decenas de páginas en Facebook invitan a ingresar al juego de la “Ballena Azul”.

Las recomendaciones, dirigidas a adolescentes, padres y docentes, alertan sobre casos registrados en otros países donde el reto implica automutilaciones, aislamiento social, visitar o recorrer lugares de riesgo, entre otros.

Su origen está vinculado a un artículo sobre suicidios de hace un año publicado en un diario ruso, que meses después trascendió a medios anglosajones y, ahora, a los de habla hispana.

Incluso gobiernos y autoridades de diversos países latinoamericanos, como Brasil, Bolivia, Colombia, Chile y Uruguay, han alertado públicamente sobre los riesgos de este macabro juego, que habría originado ya varias muertes entre adolescentes de estos países.

La preocupación en Honduras se debe a que la juventud es vulnerable para imitar conductas autodestructivas que traspasan las fronteras, es el caso de lo que induce al consumo de alcohol o drogas, desenfreno sexual, autolesiones, comisión de delitos o la violencia.

 

 

 

Texto publicado originalmente en: La Tribuna