Este “mal” es una baja energética producto de la actividad del sistema nervioso parasimpático y es ocasionado en el tracto digestivo, el cual afecta diariamente la actividad laboral, puede durar de cinco a diez minutos.

Todo es provocado por el proceso postprandial, que conocemos como digestión, el cual demanda que parte de la sangre se dirija a los vasos que están alrededor del estómago y los intestinos, que en ese momento están ocupados en absorber los nutrientes y desechar el resto.

Asimismo cuando se come muchas grasas, ocasiona que el “mal del puerco” se dé con mayor frecuencia, ya que resulta que cuando ingieres alimentos demasiado grasosos, tu cuerpo, como reacción, comienza a producir más una hormona llamada colecistocinina, cuya responsabilidad es ayudar a la degradación de la grasa.

Texto originalmente publicado por: Excelsior