Guillermo Deloya Cobián es un político 100 por ciento poblano, que cree y confía en los jóvenes, en las mujeres, en general, en toda la sociedad poblana que habita en este mosaico de identidades, entre una Puebla generosa y otra con pobreza, la cual lastima, y es justamente en ese momento cuando se tiene que trabajar en equipo para  salir adelante.

Criado en el seno de una familia donde valores como la lealtad y gratitud son el eje que los rige, hacen que mantenga el honor a la “Puebla de mis amores”, como su padre, Urbano Deloya, cronista y político poblano, le enseñó desde pequeño.

Memo, como le dicen sus amigos y conocidos,  ha escrito siete libros, hace deporte, es fan de la música y de El Santo, vio todas su películas y recuerda cada capítulo. Además de tocar el saxo y cocinar.   

Exclusivas Puebla (EP): ¿Quién es Memo Deloya?

Guillermo Deloya Cobián (GDC): Soy un poblano, me atrevo a decir, genéticamente puro. Crecí en esta ciudad, soy hijo de Urbano Deloya, cronista de la ciudad de Puebla,  el primero que estuvo en el Consejo de la Crónica que, con Rafael Cañedo, se fundó.

Desde niño supe de la fidelidad y de lo bonito que es la “Puebla de mis amores” como le decía mi papá. Él sabe de la tradición y valor histórico, amante de la ciudad.

Estudié la Licenciatura en Derecho, la Maestría en Derecho Fiscal, el Doctorado en Planeación Estratégica. He escrito siete libros; ocupado cargos en la administración estatal y federal, estuve en el sector financiero y en la Condusef, con Ángel Aceves.

EP: ¿Qué recuerdas de Puebla?

GDC: Viví en la 5 Poniente 519, casa de mi infancia. Mi infancia fue de algodones, mi padre fue hombre importante de la política nacional. En 1982 viene una debacle económica que llegó con mi adolescencia, a los 16 años.

EP: ¿Vienes de la cultura del esfuerzo?

GDC: En ese momento sí, en ese momento,  pero si tuviera que volver a vivirla, la vivo. Es un momento en el que te vas forjando. En ese momento en que mi padre encumbrado económicamente y con respeto político. Es cuando te das cuenta quiénes son tus amigos, después se contaban con la mano derecha. En ese momento, y a mis 16 años, trabaja de auxiliar en una casa de cambio.

EP: ¿Estudiabas y trabajabas?

GDC: Sí, estudiaba en el Instituto Oriente, con los jesuitas, donde me inculcaron algo: “La vida es una lucha”, es lema de los jesuitas.

EP: Tienes una formación con una disciplina fuerte. Estudios, trabajo, orden…

GDC: Sí, me exijo demasiado. Me exijo mucho, soy poco tolerante conmigo. Siempre he creído que debes de esforzarte, esmerarte para ganarte las cosas.

EP: Eres 100 por ciento poblano. Conoces sus rincones, sus barrios, tradiciones, colonias. ¿Qué es lo que más te gusta de la capital?

GDC: Puebla es un crisol de identidad, no sólo es el centro que emana historia, es la fuente de San Miguel, el Zócalo, el Paseo Bravo, la Casa del Deán, el Museo del Alfañique, sus colonias, barrios, los nuevos hoteles que hay y que la hacen bonita. Pero también hay otra Puebla, la que lastima, la que ocurre en la pobreza,  la que duele y emana pobreza, la que hay en sus 16 juntas auxiliares, en sus 900 colonias populares. Puebla, a pesar de sus potencialidades, nos está dibujando un panorama, que si no le ponemos atención, no sé qué nos vaya a ocurrir.

 

EP: ¿Qué alto le pondrías tú?

GDC: Un desarrollo social incluyente. Una ciudad que jale para todos. El provecho económico para todos sus habitantes y que esos potenciales que tiene Puebla sean parejos para todos.  Porque Puebla se ha venido rezagando de los dos mil 446 municipios que tiene México, Puebla cuenta con la mayor pobreza urbana que se concentra en sus juntas auxiliares, donde hay desesperanza, faltan servicios públicos.

EP: Xaxamayo, El Aguacate…

GDC: La Cantera en las regiones sureñas, en donde parece que no ha llegado el progreso. Esto constata que hay una Puebla con muchas identidades.

EXP: Hablemos de los jóvenes. ¿Qué les darías a los jóvenes? ¿Qué le ofrecerías a este sector de la sociedad?

GDC: Tenemos una composición poblacional de jóvenes, los tenemos que enganchar al progreso.  Nada más por mencionar en términos electorales, 33 por ciento de la votación la definen sus neovotantes hasta los 25 años. Es un grueso de la población con la que verdaderamente hay que tener una empatía real con su causa, los jóvenes son de causas y hay que tener una empatía real, a fin de cuentas, la causa que nos motiva es hacer una mejor ciudad, incluyente, verde, de progreso, una ciudad tecnológica.

He sido un creyente absoluto de darle paso a la juventud, lo hice con la Escuela Nacional de Cuadros Políticos del PRI. Tuvimos la oportunidad de sacar tres generaciones

EP: ¿Tú iniciaste la escuela de Cuadros?

GDC: Lo relancé. La Escuela Nacional de Cuadros tenía 19 años sin tener actividad. Tuvimos la oportunidad de sacar tres generaciones, que dio como fruto  mil 214 jóvenes, algunos estarán en la boleta, otros se fueron al lado oscuro porque me los maltratan y toman opciones y decisiones personales, muchos de ellos son una realidad política. Hay que sacar a los jóvenes, que no estén solamente en las líneas del discurso. Para ser una sociedad incluyente y hay que hacerlo de verdad.

 

 EP: Mucho se habla de los Millenias y que en ellos va  a recaer la votación. ¿Qué demanda, qué pide este grosor de la población?

GDC: Han bautizado con diversos nombres las generaciones, a fin de cuentas la causa es mejorar la situación donde tú estás.  Veo a muchos jóvenes de causas reales, con la ecología, seguridad, igualdad de género, un joven participativo, hay que darle la responsabilidad de que en sus manos están las cosas.

EP: ¿Crees engancharlos?  ¿Acá está Memo Deloya para caminar juntos?   

GDC: Creo en los jóvenes, tuve la oportunidad de hacerlo desde una escuela de Cuadros. Debemos  entender al joven desde adentro, de saber por qué su rebeldía, seguramente es porque le lastima su realidad que no ha podido satisfacer la demanda que tiene aun con toda la potencialidad que él tenga, eso es una realidad. Hay que darles el paso a las nuevas generaciones.