Ahora será posible revelar los plagios de esta época, gracias a la tecnología

Odemaris González

Las obras de los autores literarios medievales han sido reevaluadas gracias a la tecnología del Siglo XXl, contando con la participación de la Universidad de St Andrews, para poder encontrar posibles plagios en las obras de los autores de la antigua época medieval, sobre todo en las Islas Británicas.

Un archivo de obras de autores ingleses medievales, reveló un inesperado punto de vista internacional en estos escritos, los cuales habían tenido un deceso de uso. 

El proyecto multidisciplinario involucra a académicos, informáticos medievales e investigadores de la época que pueden hacer una vez más las referencias de los autores medievales en sus equivalentes globales en los cuales con frecuencia “pedían prestados”, en tiempos anteriores al plagio

Byan Yick, estudiante de St. Andrews, en su interés interdisciplinario, como las Ciencias de la Computación e Historia, la base de datos fue reestructurada y publicada una vez más, en la búsqueda de ampliar y revelar más sobre este periodo.

Cristine Rauer, doctora de la School of English, mencionó en un comunicado: “A veces se olvida que los tiempos anteriores estaban igualmente interconectados y organizados internacionalmente, no sólo en la Edad Media, sino también en la prehistoria.”

“La humanidad siempre ha mirado hacia afuera y ha estado interesada en innovar a partir de influencias externas, en aprender cosas nuevas de otros lugares. Por tanto, parece especialmente apropiado que gracias a la tecnología más actualizada hayamos podido resucitar este invalorable depósito de literatura medieval para la posteridad futura”, añadió Rauer.

Es sabido que, en ese tiempo, los autores ingleses, de la Inglaterra medieval, tenían un punto de vista internacional al juntar sus listas de lectura, siendo una evidencia de esto la recopilación sistemática de la década de los 90.

Este proyecto es original de Fontes Anglo-Saxonici, el cual fue desarrollado entre 1984 y 2007, está formado por personal académico por parte de varias universidades británicas e irlandesas.

Con el financiamiento de la Arts and Humanities Research Council (AHRC) y la Academia Británica, se creó una base de datos desde una red de Internet disponible públicamente (el cual tenía sede en la Universidad de Oxford) y estaba vinculada con aproximadamente 1,100 textos en un inglés medieval (inglés antiguo y latín) y fuentes de más de mil de Inglaterra, Europa, Oriente Medio y África del Norte.

En ese entonces, antes de existir los derechos de autor, los escritores medievales citaban sus textos originales, permitiendo a investigadores encontrar sus citas “prestadas” y hallar lo que leyeron y los textos que les interesaban.

Lamentablemente esta base de datos se volvió disfuncional por motivos técnicos y Oxford tuvo que desconectarla en el 2018, ya que podía tener un riesgo de seguridad, pues el software era obsoleto, lo que generó consternación en los académicos alrededor del mundo. En la actualidad se está trabajando en ello para poder mejorar el software que ésta manejaba y poder tener estos textos mejor estudiados y así ubicar plagios de los autores.

Con información de Europa Press.