DW / Infobae / BBC

 

Si bien todo el planeta estará muy atento en lo que suceda en estas elecciones presidenciales de Estados Unidos, entre Donald Trump y Joe Biden, México será uno de los países más interesados en los resultados, pues además de ser su vecino del sur, se ha posicionado como su primer socio comercial tras la reciente implementación del tratado de libre comercio entre los países de Norteamérica (T-MEC).

Pero no sólo por el T-MEC, sino debido a la guerra comercial que mantiene EEUU con China. Así lo señaló este martes a través de una videoconferencia Enoch Castellanos Ferez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra).

De acuerdo con el empresario, de resultar ganador Joe Biden, el candidato demócrata, podría relajar esta política de “guerra” comercial de su país con el gigante asiático, lo que provocaría que México deje de “brillar” como socio principal y pierda competitividad.

 

La actual guerra comercial de EEUU vs China benefició a México

 

“La ventaja que se tenía y que nos había llevado al primer lugar como socio comercial de EU con los países del mundo, siendo su principal proveedor, esto con el componente de las restricciones que se impusieron EU y China, podría flexibilizarse y perder brillo para atraer inversiones”, explicó el líder de la Canacintra.

Además, para Castellanos Ferez con el regreso de los demócratas a la Casa Blanca se tendría una agenda más amplia sobre energías renovables que agregaría complejidad al sector energético mexicano, que representa una buena parte de la relación comercial entre ambas naciones; además de que las verificaciones del tema laboral respecto al T-MEC.

Por otro lado, indicó que si Donald Trump triunfa ya no habría ningún incentivo para tener una relación tan cercana como la ha tenido con México, dado que el tema electoral desaparecería de su agenda y con él dicha intención.

Al respecto, Adrián Sada Cueva, titular de la Cámara de la Industria de la Transformación de Nuevo León (Caintra), aseguró que se encuentran preparados para cualquier escenario; sin embargo, dijo que sería adecuado ver una transición pacífica de un vecino fuerte económicamente: “nos conviene un vecino fuerte económicamente. (Ellos) han traído una recuperación buena, van recobrando su economía, han tenido más estímulos, más apoyos, van más rápido que nosotros, y eso es lo que más nos interesa; lo que a mí me preocupa es ver una transición contenciosa que pudiera contaminar la confianza en EU”.

Y en cuanto al repunte de la epidemia de coronavirus (Covid-19) en México, Enoch Castellanos expuso que un segundo confinamiento en los estados sería catastrófico para la economía del país, debido a que “alrededor del 55% de las empresas del sector transformación que ya se reactivaron lo han hecho sin alcanzar su punto de equilibrio, no son empresas rentables”.

Cabe mencionar que hace unos días, Kenneth Smith, asociado del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), dijo en entrevista para BBC Mundo que aunque México se ha beneficiado con la guerra comercial con China, de ganar Biden, se apostaría por negociar y tratar de recuperar la relación con el gigante asiático.

“Y es un tema difícil porque, aunque a México le haya beneficiado sustituir a China en el mercado estadounidense, la economía mundial tardará más en salir del hoyo si sigue escalando esta guerra comercial. Por eso creo que es preferible que se elimine”.

Asimismo, Smith calificó de “focos rojos o alertas” algunos grandes planes de infraestructura impulsados por el presidente Andrés Manuel López Obrador como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas o el Aeropuerto de Santa Lucía, debido a la importancia que darían los demócratas en materia ambiental.

 

Carrera por la Casa Blanca Trump – Biden aumenta el nerviosismo en la economía

 

DW consultó a Gabriel Felbermayr, el director del Instituto de Economía Mundial, quien mencionó que “es increíblemente excitante. Y esta vez es quizás más cierto que de costumbre que esta elección también decide el futuro de la economía mundial y las relaciones transatlánticas.

Gabriel Felbermayr, presidente del Instituto de Economía Mundial de Kiel, se muestra sorprendido. Hace cuatro años, los investigadores electorales también se equivocaron. Y no fue diferente con otras decisiones como el referéndum de “brexit”. Sorprendentemente, Trump recibió más votos de los latinos y los afroamericanos de lo que nadie pensaba.

Los años comprendidos entre 2017 y 2019 fueron años económicamente buenos para estos grupos, con un crecimiento salarial relativamente alto, y esto probablemente ha dado más frutos para Trump de lo que se pensaba. Los expertos en mercados de valores esperaban un resultado claro. Pero ahora reina la incertidumbre.

 

Fase de incertidumbre prolongada para la vida económica

 

Esta fase de incertidumbre no es buena económicamente. Está retrasando las decisiones sobre inversión y consumo. Podría dar lugar a una resaca, por ejemplo, con respecto a un nuevo programa económico de ayuda en la pandemia en Estados Unidos. Todo esto tiene un impacto negativo en la economía mundial. Pero tampoco lo sobreestimaría, porque las cosas tienen que estar resueltas para mediados de diciembre. Y el hecho de que pueda llevar un poco de tiempo tener claridad en EE.UU. tampoco es nuevo.

 

Si Trump ganara, no se esperan muchos cambios en su política económica

 

Una constante en los cuatro años de Trump en el cargo ha sido su imprevisibilidad. Y si ahora todos asumimos que continuará con su política sobre China, por ejemplo, como lo ha hecho hasta ahora, entonces podríamos tener una sorpresa. No está claro. No tiene una verdadera plataforma electoral.

En algunos puntos continuaría como empezó: en la política medioambiental o en la política fiscal; no creo que haya ningún cambio aquí. Pero puedo imaginar que podría haber ajustes en la política exterior, especialmente si Trump se preguntara qué podría asegurarle un lugar en la historia. Y hemos visto en los últimos meses que también puede llevar a cabo una política exterior constructiva, por ejemplo, en el Oriente Medio.

 

Si Biden ganara, priorizaría su política climática y daría un giro a la política económica estadunidense

 

Los demócratas quieren un nuevo acuerdo para Estados Unidos y darle prioridad a la política climática. Quieren grandes inversiones en infraestructura. Además, quieren derogar partes de la reforma fiscal de Trump, aumentar un poco los impuestos a las empresas y los ricos.

Biden está examinando más de cerca las cuestiones de seguridad social, la política ambiental y el sistema de salud. Este es un cuadro más equilibrado, pero puede que no traiga el mismo crecimiento económico dinámico que podríamos esperar con Trump.

 

Tendría que seguir Biden el curso proteccionista para no dividir más al país

 

Esa es una razón por la que no podemos esperar que Biden retire muchas de las medidas que Trump impuso, que son desagradables para nosotros. Y como regla general, Joe Biden no es un amante del libre mercado. Él también es parte de esa fracción de “América primero” y ya bajo Barack Obama impulsó políticas de “Compra productos de Estados Unidos”.

Éstas favorecen sistemáticamente a los proveedores nacionales frente a los extranjeros, por ejemplo en la contratación pública. Debido a que las proporciones de la mayoría están ahora tan cerca, incluso en el Congreso, podemos asumir que Biden no podrá hacer grandes saltos en la política exterior o la política comercial.

Especialmente porque la llamada Autoridad de Vía Rápida (que da al presidente de EE.UU. más poder en la política comercial frente al Congreso) pronto expirará. Por lo tanto, la elaboración de la política comercial se hará más difícil. Trump ya ha dicho que ha ganado las elecciones. Ahora pide que se detenga el conteo y quiere apelar a la Corte Suprema, sin que quede claro sobre qué base.

 

Posibilidad de que algo imprevisto pueda ocurrir

 

No es del todo imposible. Pero gran parte de las instituciones – los tribunales, el Partido Republicano, el Ejército, otras autoridades, la Policía – están en el terreno de la Constitución. También creo que la gran mayoría de los estadounidenses no tiene interés en una escalada. Por lo tanto, tengo la esperanza de que no haya disturbios. Pero no se puede descartar nada en esta situación calurosa y polarizada.