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 A casi veinticinco años del asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio Murrieta, el hombre que fuera acusado de ser el segundo tirador del homicidio se presentará en la Corte Interamericana de Derechos Humanos para pedir la reposición de los daños y exigirle al gobierno mexicano que le pida perdón. Durante una reunión con el grupo Madrugadores de Tijuana, una organización no gubernamental (ONG), Othón Cortez relató como fue su vida después de que fuera exonerado del caso Colosio. En febrero de 1995, un año después del magnicidio del candidato priista, Cortez fue detenido y señalado como el presunto responsable de realizar el segundo disparo; estuvo preso en el penal de Almoloya de Juárez durante un año y medio y denunció que ahí fue torturado y humillado.

 El semanario Zeta de Tijuana informó que Cortéz, quien se desempeñó como chofer del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la década de los noventa, actualmente trabaja en el parque Morelos, en Tijuana, y tiene múltiples problemas de salud relacionados con la tortura que sufrió durante su aprehensión. También aprovechó para decir que confía en la buena voluntad del presidente Andrés Manuel López Obrador y espera que el mandatario mexicano le pida perdón. “Estoy consciente de que nuestro presidente de la República, el licenciado Andrés Manuel López Obrador, nuestro líder, ya está pidiendo perdones, está acatando las recomendaciones, entonces queremos que en un plazo no muy lejano, estemos recibiendo un perdón público y la reparación del daño por parte de las autoridades”, indicó Cortez.