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Odebrecht no participará en obras del próximo gobierno, fueron las palabras de Javier Jiménez Espriú, próximo titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes al argumentar que la constructora brasileña está envuelta en un millonario escándalo de corrupción. “En el próximo gobierno, Odebrecht seguramente no tendrá ninguna invitación para participar en las obras públicas del país, dijo EJiménez Espriú a Reuters y agregó que habrá “Cero Tolerancia a la corrupción y la impunidad”. La administración del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ha prometido invertir miles de millones de dólares en infraestructura como parte de un programa para estimular el tímido crecimiento económico. En los últimos años, Odebrecht ha estado en el centro de uno de los mayores escándalos de corrupción de la región y, a pesar de haber admitido que pagó sobornos desde Perú hasta México, en el país norteamericano no hay ningún funcionario acusado. La brasileña, que reconoció haber pagado 10.5 millones de dólares a funcionarios mexicanos para obtener licitaciones, fue inhabilitada para celebrar contratos en el país hasta 2020. Sin embargo, ha dicho que buscará impugnar la sanción, que incluye una multa de 55.4 millones de dólares. De cumplirse la afirmación de Jiménez, la firma, que no ha terminado la modernización de una refinería en México, se perdería entre otros de la licitación para la construcción de un tren en Yucatán a un costo de hasta 7 mil 800 millones de dólares. López Obrador, además, se ha comprometido a terminar el tren interurbano Toluca-Ciudad de México, la obra vial más emblemática del saliente gobierno, de 3 mil 200 millones de dólares. “No estamos pensando en obras enormes, sino en obras eficientes, en darle prioridad a la conservación de lo que tenemos y a resolver algunos cuellos de botella. Más que una obra magna queremos hacer de la infraestructura un territorio eficiente, ágil”, afirmó Jiménez.