Mario Apolinar Martell y Bazán (1921-2018) nació el 19 de enero de 1921 en la Ciudad de México. Fue hijo de Apolinar Martell y Rafaela Bazán, ambos comerciantes, de veintiuno y veintiséis años, respectivamente. Fue el primogénito de seis hijos; sus hermanos fueron Efrén, Gustavo, Rafael, Sergio y Elvia. Contrajo matrimonio en 1969, a sus 38 años, con María Luisa Contreras Flores, con quien procreó dos hijos: Mario Martell y María Luisa Martell. Realizó sus estudios de primaria, secundaria y preparatoria en la ciudad de Córdoba, Veracruz. Se trasladó a la ciudad de Oaxaca donde estudió la carrera de Derecho, en la hoy Universidad Autónoma Benito Juárez. Luego de cursar sus estudios en Derecho, trabajó en el Ministerio Público en el Istmo de Tehuantepec. Al regresar a la ciudad de Córdoba, fue profesor del Instituto Cordobés, y posteriormente, maestro de la Escuela Secundaria de Bachilleres, Artes y Oficios, ahí formó varias generaciones de estudiantes; entre ellos, tuvo como alumno al ex gobernador de Veracruz, Dante Delgado Ranauro. Fue profesor también de algunos miembros de la élite política y empresarial de la ciudad, y de infinidad de cordobeses, que años después, lo saludaban cuando aún caminaba por las calles de la ciudad. A finales de la década de los 90 y principios del nuevo siglo, Martell y Bazán dejó la docencia, y extrañó los desfiles del 21 de mayo, en los que participaba con los estudiantes. De manera semanal difundió la historia de Córdoba y su región. Especialmente, el periodo pos independentista. En varias ocasiones, partidos políticos lo invitaron a postularse a algún puesto de elección popular, invitaciones que declinó. Prefirió acudir a las clases de pintura, y con los alumnos de la Casa de la Cultura, participó en exposiciones diversas. Amaba la música de sus años de juventud; hasta los últimos días lograba en el entresueño despertar con la Sandunga, aunque también con las grandes bandas: Benny Goodman y Glenn Miller. Lector de la Historia del país, siempre reconoció en su tío Martín Bazán, quien descubrió las joyas de la tumba siete de Monte Albán, a un ícono de la arqueología. Amó con devoción a sus orígenes oaxaqueños. A la par de su trabajo de maestro, colaboró en publicaciones de crónica histórica, así como en los periódicos regionales: El Mundo y El Sol. También fue promotor de su comunidad y, en la década de los 90, presidió el comité para ampliación de la parroquia de San Nicolás de Bari en la colonia del mismo nombre. Asimismo, fue amante de la pintura, la música y la buena cocina mexicana. Fue un caminante, pero poco a poco se fue apagando, hasta que la mañana del 19 de marzo expiró en brazos de su esposa. Su familia lo extrañará y agradece todas las expresiones de preocupación y aliento de sus amigos y amigas.