Estos colegios, que eran administrados por el gobierno y operados mayormente por la Iglesia católica, formaban parte de la política para lograr asimilar a los niños indígenas y destruir sus culturas y lenguas.

El descubrimiento la semana pasada de los restos de al menos 215 niños indígenas, estudiantes del internado más grande de Canadá, ha provocado indignación en todo el país, que exige que haya más búsquedas de tumbas sin nombre. 

 Hasta hoy no hay un dato certero de la cantidad de niños que fallecieron, las circunstancias de sus muertes o dónde están enterrados. Esfuerzos como los de la nación Tk’emlúps te Secwépemc están ayudando a reconstruir parte de esa historia.

LOS HALLAZGOS provocaron el enojo en toda Canadá, donde muchos hicieron vigilias y memoriales improvisados en todo el país.

 “La indignación y la sorpresa del público en general son bienvenidas, sin lugar a dudas. Los sobrevivientes han estado diciendo esto durante años y años, pero nadie les creyó. El informe no es sorprendente”:  Perry Bellegarde, jefe nacional de la Asamblea de las Primeras Naciones

 

Como eje de la política gubernamental de asimilación forzosa, unos 150.000 niños de las naciones nativas, principalmente de las etnias intuit y métis, fueron separados de sus familias durante ese período y colocados en internados del Estado.

Cuando la asistencia se volvió obligatoria en la década de 1920, los padres se enfrentaron a la amenaza de prisión si no los enviaban.

La política dejó un trauma en generaciones enteras de niños indígenas, que se vieron obligados a abandonar sus idiomas nativos, hablar inglés o francés y convertirse al cristianismo.

Las iglesias cristianas fueron esenciales en la fundación y el funcionamiento de las escuelas. La Iglesia católica en particular fue responsable de operar hasta el 70% de los internados, según la Sociedad de Sobrevivientes de Escuelas Residenciales de Indígenas.

“La política de nuestro gobierno era deshacerse de lo indígena en el niño”, dijo Bellegarde. “Fue una ruptura de uno mismo, la ruptura de la familia, la comunidad y la nación”.

BBC

Geraldine Lee Shingoose, sobreviviente de un internado canadiense, fue víctima de abusos, siendo una niña indígena, en una institución educativa en Saskatchewan.

Desde 1863 hasta 1998, más de 150.000 niños indígenas fueron separados de sus familias y llevados a estos internados. Ahora, el aterrador hallazgo de los restos de 215 niños que eran estudiantes de una de estas escuelas, la Kamloops Indian Residential School ha puesto de nuevo el foco en los abusos cometidos en estas instituciones.

Un informe de la Comisión para la Verdad y Reconciliación (CVR) estimó que unos 6,000 niños habían muerto mientras estaban en internados.

 

¿Cómo eran los internados?

El internado de Kamloops fue uno de más de 130 similares. Estuvieron abiertos en todo Canadá entre 1874 y 1996. Como eje de la política gubernamental de asimilación forzosa, unos 150,000 niños de las naciones nativas, principalmente de las etnias intuit y métis, fueron separados de sus familias durante ese período y colocados en internados del Estado.

Cuando la asistencia se volvió obligatoria en la década de 1920, los padres se enfrentaron a la amenaza de prisión si no los enviaban.

La política dejó un trauma en generaciones enteras de niños indígenas, que se vieron obligados a abandonar sus idiomas nativos, hablar inglés o francés y convertirse al cristianismo.

Las iglesias cristianas fueron esenciales en la fundación y el funcionamiento de las escuelas. La Iglesia católica en particular fue responsable de operar hasta el 70% de los internados, según la Sociedad de Sobrevivientes de Escuelas Residenciales de Indígenas.

“La política de nuestro gobierno era deshacerse de lo indígena en el niño”, dijo Bellegarde. “Fue una ruptura de uno mismo, la ruptura de la familia, la comunidad y la nación”.

Estos colegios administrados por el gobierno, y operados mayormente por la Iglesia católica, formaban parte de la política para lograr asimilar a los niños indígenas.

A los menores no se les permitía hablar su idioma o practicar su cultura y muchos eran maltratados y sufrían abusos.

Ahora, el aterrador hallazgo de los restos de 215 niños que eran estudiantes de uno de esos internados, la Kamloops Indian Residential School ha puesto de nuevo el foco en los abusos cometidos en estas instituciones.

 Sus cuerpos rara vez regresaban a casa y muchos fueron enterrados en tumbas sin nombres. Canadá emitió una disculpa formal en 2008. La iglesia católica contaba con personal en muchas de las escuelas, pero no se ha disculpado directamente.

 

“Genocidio cultural”

 

Las iglesias cristianas fueron esenciales en la fundación y el funcionamiento de este tipo de escuelas.

La Iglesia católica, en particular, fue responsable de operar hasta el 70% de los 130 internados, según la Sociedad de Sobrevivientes de Escuelas Residenciales de Indígenas.

Los niños se vieron obligados a abandonar sus idiomas nativos, hablar inglés o francés y convertirse al cristianismo.

Joseph Maud fue uno de esos niños. En 1966, con cinco años, ingresó en el internado de Pine Creek, en Manitoba.

Se esperaba que los estudiantes hablaran inglés o francés, pero Maud solo hablaba su nativo Ojibwa.

Si los estudiantes hablaban su lengua propia, se les tiraba de las orejas y se les lavaba la boca con jabón, le contó Maud a la BBC en 2015, cuando se publicó un informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR).

“Pero el mayor dolor fue estar separado de mis padres, primos y tíos y tías”, le dijo Maud a la BBC.

El informe describió la política dirigida por el gobierno como un “genocidio cultural”.

“Estas medidas fueron parte de una política coherente para eliminar a los aborígenes como pueblos distintos y asimilarlos a la corriente principal canadiense en contra de su voluntad”, se lee en el resumen del informe.

“El gobierno canadiense siguió esta política de genocidio cultural porque deseaba desprenderse de sus obligaciones legales y financieras con los aborígenes y hacerse con el control de sus tierras y recursos”.

Malas condiciones y abusos

 

En el informe también se detallaron fallas radicales en el cuidado y la seguridad de estos niños, con la complicidad de la Iglesia y el gobierno.

Los estudiantes a menudo fueron alojados en edificios mal construidos, con poca calefacción e insalubres, según el informe. Muchos carecían de acceso a personal médico capacitado.

Con el trabajo de la CVR se estimó que unos 6,000 niños habían muerto mientras estaban en internados. Sus cuerpos rara vez regresaban a casa y muchos fueron enterrados en tumbas sin nombres.

El Proyecto Niños Desaparecidos documenta las muertes y los lugares de entierro de los niños y hasta la fecha se han identificado más de 4.100 menores.

Pero muchos más sufrieron abusos emocionales, físicos y sexuales.

Maud le contó a la BBC en 2015 que tenía que arrodillarse en el piso de cemento de la capilla, porque las monjas le decían que “esa es la única forma en que Dios te escucha”.

“Lloraba al arrodillarme, y pensaba: ‘¿cuándo va a terminar esto? Que alguien me ayude'”.

Recordó que cuando mojaba la cama, la monja a cargo de su dormitorio le frotaba la cara con su propia orina.

“Era muy degradante, humillante. Porque estaba durmiendo en un dormitorio con otros 40 niños”, contó.

En 2008, el gobierno canadiense se disculpó formalmente por el sistema.

El hallazgo en la escuela Kamloops

La escuela Kamloops, que funcionó entre 1890 y 1969, era la más grande de este tipo sistema de escuelas, conocido Sistema Escolar de Residencias Indígenas.

Bajo administración católica, llegó a contar con hasta 500 estudiantes cuando alcanzó su punto máximo en la década de 1950.

El descubrimiento a finales del pasado mes de mayo de los restos de al menos 215 niños indígenas en una fosa común en esta escuela ha provocado indignación en todo el país.

El primer ministro, Justin Trudeau, calificó el hallazgo como un “doloroso recordatorio” de un “capítulo vergonzoso de la historia de nuestro país”.

Trudeau también ha instado a la Iglesia católica a “asumir la responsabilidad” de su papel en las escuelas residenciales indígenas.

El gobierno central asumió la administración de la escuela en 1969, utilizándola como residencia para estudiantes locales hasta 1978, cuando fue cerrada.

“Necesitamos tener la verdad antes de que podamos hablar de justicia, sanación y reconciliación”, dijo Trudeau.