La regiomontana Ana Marilú Reyna Castillo y el marroquí Aziz Zaghnane, detenidos en España por promover el terrorismo, celebraron su boda por el rito islámico en esta capital, entre 2009 y 2010, aseguraron representantes de la comunidad islámica.

La ceremonia se realizó en un espacio que actualmente es ocupado como bodega en el traspatio del Hotel Joliet, ubicado en el cruce de Padre Mier y Garibaldi, pero anteriormente se empleaba como mezquita.

En conferencia de prensa, Sergio Orta Morales, vocero de la comunidad islámica en Nuevo León, señaló que a Zaghnane lo trataron poco y no lo conocieron tanto como a su esposa.

“No sé si ella lo conoció en España o dónde, pero él es una persona ajena a nuestra comunidad. Sí se casaron aquí, pero igual y viene mucha gente y se casa. Lo conocimos como yo lo puedo conocer a usted, al saber cómo se llama, pero no sé de su vida personal”, aclaró.

Cuando Reyna Castillo abrazó el Islam, culto a través del cual se adora al dios Alá, trabajaba dando clases, y como psicóloga daba terapia a niños, pero nunca observaran una conducta anormal, señaló.

“Ella siempre se mostró como una persona honorable, respetuosa, tranquila, centrada, y jamás notamos comportamientos inadecuados o sospechosos. En el año 2009 o 2010 contrajo matrimonio y cambió su residencia a España”, explicó Orta Morales.

No obstante, en el Registro Público de Nuevo León no existe constancia de la unión entre ambas personas. Y los líderes de la comunidad islámica tampoco cuentan con un documento escrito de la boda civil.

Según su representante, expidieron un documento que acreditaba el matrimonio, pero no se quedaron con copia porque carece de validez jurídica.

De acuerdo con Orta Morales, él y otros seguidores del profeta Mahoma interactuaron con Zaghnane sólo para el oficio de la ceremonia, que requiere la presencia de los contrayentes, dos testigos y un padrino de la mujer, que es quien la entrega al prometido.

Explicó que en la década pasada, en fecha desconocida, Ana Marilú se aproximó a la organización denominada Centro Cultural Islámico del Norte, pero después de que salió de México ya no tuvieron noticias de ella, hasta que fue mencionada en el operativo del pasado lunes 23 en Madrid, donde fue arrestada por alentar actividades terroristas.

En la conferencia de prensa –realizada en el Centro Islámico ubicado en la zona del Obispado, en esta capital–, Orta dijo que su religión fomenta la paz, y en caso de llegar a observar una conducta sospechosa de alguno de sus miembros, que pudiera afectar a cualquier persona, se denuncia inmediatamente a las autoridades, situación que no ha sucedido hasta ahora.

La comunidad islámica de Nuevo León se agrupó desde hace aproximadamente 20 años, y casi la mitad de sus miembros son extranjeros, destacó el vocero.

Ellos no consideran la yihad islámica como un concepto relacionado con la violencia, pues la palabra en árabe significa “esfuerzo”, y la toman como tal toman, porque así está inscrito en el Corán, su libro sagrado.

Orta señaló que hasta este miércoles ninguna autoridad los había contactado para solicitarles información sobre Ana Marilú, quien antes de ser musulmana era católica.

“Esto nos causó mucha sorpresa. Fue como un balde de agua fría, porque mientras la conocimos, jamás llegamos a pensar nada de lo que se le acusa, y al dejar de verla mucho tiempo y al volver a saber de ella, fue una sorpresa. Y nos preocupa como comunidad que nos vean como algo diferente a lo que somos”, concluyó el mexicano nacido en Zacatecas.

 

Texto publicado originalmente en: Proceso