Por: María Muñoz
 
De 33 locales que existen en el Mercado de Pescados y Mariscos, sólo 13 están ocupados, reconoció el director de Abasto y Comercio Interior, Tito Armando Jiménez Ruiz.
En este sentido, el funcionario explicó que dicho número representa únicamente el 33 por ciento de la capacidad de este espacio, el cual fue inaugurado en febrero de 2016 con una inversión de 19 millones de pesos.

Tito Armando admitió que existe resistencia por parte de los locatarios debido a la poca gente que arriba a este lugar construido en la colonia Francisco I. Madero.
Incluso, mencionó que los comerciantes de la 16 Poniente tampoco se quieren trasladar a dicho mercado debido a que argumentan que sus ganancias serían mínimas.
“Es un tema complejo porque la población busca los productos provenientes del mar que se comercializan en la 16 Poniente”, precisó el director, quien previamente asistió a la presentación de la convocatoria de alistamiento para el Servicio Militar Nacional Clase 2000 (para anticipados y remisos).
 Derivado de lo anterior, mencionó que, en breve, se llevará a cabo una campaña de promoción debido a que es en esta época –Semana Santa- cuando la gente compra pescados y mariscos.
“Tenemos actualmente una ocupación del 33 por ciento y estamos invitando a restauranteros que puedan ingresar en este mercado y también a comerciantes de otros puntos de la ciudad”, resaltó.
Al final, también resaltó que, hasta hace apenas unos días, la ocupación era de sólo 11 locales, empero, hace un par de días se ocuparon dos.
Fue el 13 de febrero de 2016 cuando el entonces presidente municipal, José Antonio Gali Fayad, cumplió su Compromiso 15: Impulso a la Actividad Comercial,  a fin de garantizar la comercialización de alimentos del mar, bajo condiciones salubres y seguras.
Este mercado, se informó, cuenta con una superficie de 20 mil metros cuadrados, 23 locales para expender productos crudos, cinco restaurantes y cuatro barras para alimentos preparados, además de 300 metros cuadrados de terrazas.
Además, el lugar tiene su propia fábrica para la producción de hielo para el consumo interno, así como infraestructura y equipo adecuado para la mejor conservación de los productos, iluminación fría, pisos cerámicos antiderrapantes y recubrimientos, así como áreas comunes: patio de maniobras, andén de carga y descarga, sanitarios y estacionamiento.
Pese a lo anterior, actualmente dicho espacio es un “elefante blanco” que no ha sido posicionado en la preferencia de los consumidores.