EFE / Sin Embargo

 

Varios líderes mundiales de comercio pidieron este lunes que la transición ecológica y las acciones necesarias para afrontar el cambio climático no lastren ni impidan el desarrollo de los países más pobres.

En una reunión virtual celebrada dentro del Foro de Comercio de Naciones Unidas, centrado este año en debatir sobre cómo conseguir que recuperación pospandemia sea “verde e inclusiva”, responsables de varias organizaciones sobre comercio y desarrollo insistieron en que esa transición no olvide las condiciones de los Estados más humildes.

En esa misma línea se expresó la secretaria general Iberoamericana, Rebeca Grynspan, recién nombrada secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), quien apuntó a que las políticas de recuperación deben incluir al comercio, pero “sin separarlo del desarrollo”.

 

La UE comprometida con la transición ecológica dentro y fuera de Europa

 

El vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, recordó que la Unión Europea (UE) continúa “comprometida” con la lucha contra el cambio climático y una transición ecológica efectiva tanto dentro de Europa como en otras regiones del mundo.

En ese sentido, el letón afirmó que la UE posee una “ambiciosa” agenda interna y la intención de apoyar a regiones como África y América Latina para realizar la transición necesaria para detener la crisis climática.

“Somos conscientes de la necesidad de iniciativas para respaldar transiciones verdes, la UE está apoyando a los países en desarrollo para esta transición y seguirá comprometida para asistirles para enfrentar el cambio climático”, añadió el europeo.

Por su lado, el Ministro de Comercio e Industria de India, Piyush Goyal, aseguró que su país mantiene un “alto nivel de ambiciones” para restringir la subida de la temperatura mundial y pidió igualdad de condiciones para que los Estados en desarrollo puedan seguir creciendo.

“Muchos países desarrollados han gozado del espacio de carbono disponible para tener energía a bajo coste y eso les ha ayudado a generar infraestructuras y, por tanto, prosperidad para sus pueblos”, ejemplificó.

La comisaria de Infraestructura y Energía de la Unión Africana, Amani Abou-Zeid, llamó la atención sobre la importancia de que los proyectos destinados a luchar contra la crisis climática tengan en cuenta cuestiones clave en esa región como el género, la informalidad o las diferencias entre áreas rurales y urbanas.

 

Decrecimiento económico facilita ir por objetivos contra el cambio climático

 

Apostar por medidas específicas de bienestar social que reduzcan el consumo y enfocarse menos en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), aún si este último disminuye ligeramente en el proceso, disminuiría los riesgos en el camino a frenar el termómetro global en 1.5ºC, el objetivo establecido en el Acuerdo de París contra el cambio climático, según un artículo publicado la semana pasada en la prestigiosa revista científica Nature Communications.

Esto se debe a que el crecimiento del PIB tiene un cimiento biofísico vinculado al consumo de energía y materias primas, insumos que permiten generar productos y servicios posteriormente vendidos en el mercado. Por lo tanto, aún una disminución mucho menor del PIB a la observada durante la pandemia de la COVID-19, combinada con una reestructuración ordenada de las políticas redistributivas hacia el bienestar social, facilitaría una reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) causantes del cambio climático, sin afectar o incluso mejorando el nivel de vida, concluyeron en su artículo investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Zurich y la Universidad de Sydney.

Para alcanzar estas conclusiones, los especialistas en ciencias ambientales, Lorenz Keysser, y en sustentabilidad, Manfred Lenzen, incluyeron escenarios de decrecimiento anuales promedio de 0.5 por ciento del PIB global en modelos de evaluación integral, una técnica utilizada regularmente por el Panel Gubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) para visualizar las posibles vías de acción para detener el aumento de la temperatura por afecto de la acción de humana.

Estas estimaciones se basaron en el nexo entre combustibles, energías y emisiones, y contrapone sus modelos de decrecimiento a los descritos por el IPCC en su Informe Especial sobre Calentamiento Global 1.5ºC.

Se trata de la primera comparación integral de modelos de decrecimiento contra los 222 escenarios analizados en 2018 por el IPCC, luego de que este órgano consultor de la mejor ciencia disponible a nivel global excluyera por completo en su informe la posibilidad de reducir el PIB, a pesar de la relación detectada entre el crecimiento de este indicador y el aumento en el uso de energías y materias primas.

“Las vías de mitigación alternativas analizadas por la creciente literatura del decrecimiento son casi completamente negadas por la comunidad que hace modelos de evaluación integral y por el IPCC, por lo tanto su potencial […] permanece inexplorado”, denuncian los investigadores, que presentan sus resultados como “un primer paso” para considerar vías diferentes de mitigación a las que se han considerado hasta ahora, basadas principalmente en aumentos de la eficiencia energética y la innovación tecnológica, pero sin ceder a la posibilidad de tocar el crecimiento del PIB.

“Hay un problema con las suposiciones con que alimentamos los modelos y que excluyen el decrecimiento”, indicó en entrevista con SinEmbargo Lorenz Keysser, coautor de la investigación. “El decrecimiento es sólo considerado como un problema y no como una solución. Así que nosotros decimos que es científico discutir vías basadas en estos cambios sociales y que en este sentido es más ideológico excluirlas y no discutirlas”.

Al considerar todos los escenarios, aquellos que incluyen medidas de decrecimiento muestran mejores resultados en variables como las toneladas de dióxido de carbono que se necesitaría retirar artificialmente de la atmósfera; el número de veces que energías renovables deberían sobrepasarse; y el nivel de desacoplamiento entre el crecimiento del PIB y el consumo de energía y materiales.

“Los resultados indican que las trayectorias de decrecimiento presentan riesgos relativos más bajos para la viabilidad y sustentabilidad en comparación con los establecidos por el IPCC, usando nuestros indicadores sociotécnicos de riesgo”, concluye el artículo.

 

Reducir energía, no bienestar

 

Los investigadores Keysser y Lenzen se apoyan en otros estudios científicos que sostienen que los estándares de vida actuales en países ricos pueden ser conservados a pesar de un uso de energía per capita sustancialmente menor al actual, pero destacan que, para evitar que una reducción del PIB ocasione los efectos nocivos propios de una recesión económica, es necesario implementar cambios socioeconómicos profundos y reformas políticas que incluyan servicios básicos universales, ingresos máximos, reducciones en el horario laboral y democratización en la propiedad de las empresas.

Al referirse al decrecimiento, el artículo lo define como “una disminución equitativa de los insumos (entendidos como la energía y recursos que fluyen a través de una economía, fuertemente vinculados al PIB) con un aseguramiento concurrente del bienestar”. Por lo tanto, los autores insisten en que la propuesta de decrecimiento no es necesariamente disminuir el tamaño del PIB, sino reducir el impacto ambiental de la economía.

“Realmente nos enfocamos en reducir el uso de energía y materiales, pero manteniendo o incluso mejorando nuestro bienestar de forma independiente del crecimiento del PIB”, destaca Keysser. “Por ejemplo, si pudiéramos trabajar menos tendríamos menos estrés y podríamos reparar nuestras cosas”.

 

Las barreras políticas

 

Los investigadores proponen considerar las trayectorias de decrecimiento, luego de que las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) continúan aumentando, a pesar de los objetivos adoptados claramente en París en 2015 por más de 190 países para frenar lo que apenas hace un mes el Presidente estadounidense Joe Biden llamó “la crisis existencial de nuestro tiempo”.

Las trayectorias de mitigación climática que consideraron algún grado de decrecimiento del PIB mostraron en el análisis menores riesgos por su menor dependencia de la tecnología, que les permitiría ser viables aún si no se hacen los avances necesarios para, por ejemplo, cuadruplicar la eficiencia energética, requisito planteado por algunos modelos del IPCC.

“En comparación, mientras más grande sea la dependencia tecnológica de las trayectorias de mitigación, mayores son los riesgos”, explica el artículo científico, destacando que algunas de las medidas contempladas por el Panel Gubernamental de Cambio Climático (IPCC), como la captura y almacenamiento de carbono de la atmósfera, enfrentan incertidumbre y riesgos importantes en su implementación a gran escala.

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