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Un aire frío curte los rostros de al menos una centena de habitantes del municipio de Tulcingo del Valle y, con ello, se refleja en sus miradas la tristeza, pero al mismo tiempo, sus ojos desencajados son clara muestra de lo desconcertados que están todos ellos por lo ocurrido en su comunidad el pasado domingo.

El brutal asesinato de una menor de 11 años de edad, al parecer a manos de su padrastro, dejó en shock a su familia y amigos, y conmocionados a los pobladores que la conocían, mimos que hasta ahora no pueden creer lo que ocurrió con la criatura.

Ayer martes habitantes de Tulcingo del Valle, entre amigos, familiares y conocidos de la familia de la víctima, le dieron el último adiós a Emeli V. R., quien fue brutalmente asesinada, después de ser violada en el interior de su casa, en hechos que ocurrieron el pasado domingo 14 por la madrugada.

Después de ser velada, el cortejo fúnebre partía con dirección al camposanto de esa comunidad, y en el que la madre de la menor de nombre Maribel Ramírez alzó la voz para exigir justicia, para encontrar a los o el responsable de tan atroz crimen cometido en contra de su hija.

Hasta el momento se sospecha de quien se supone fungía como su padrastro, y hasta ahora se sabe que el homicidio se cometió entre las 4 y 8 de la mañana de ese domingo, cuando la menor, aseguró su madre, se encontraba sola por labores que ella realizaba.

El de Emeli es el feminicidio número seis de lo que va del año en Puebla, sin que hasta exista alguien que por humanidad se apiade de las mujeres que han muerto en los últimos años y decrete la alerta de género, una alerta que sigue siendo un tabú de carácter político y no humanitario ni de justicia en la entidad.