Cristian Manjarrez

Ladrilleros del municipio de San Pedro Cholula aseguran que, pese a las pocas ganancias dejadas por este oficio, siguen manteniendo avante estas fuentes de trabajo. Aseguran que, ahora, son menos familias las que siguen invirtiendo en esta actividad, porque, actualmente, hay menos de 100 centros de producción de ladrillo, a diferencia de los más de 300 que existían en las juntas auxiliares de San Matías Cocoyotla y San Cristóbal Tepontla, así como en el barrio de Santiago Mixquitla, hace un par de décadas. La venta de ladrillo sigue teniendo oferta, pero no como en los años dorados, mismos que provocaron un repunte de esta producción, la cual implica un proceso manual en la elaboración de cada ladrillo. Los oficiantes aseguran que, para hacer este material de construcción, que también se emplea cada vez menos en las edificaciones a razón del desplazamiento generado por los armazones prefabricados, las herramientas básicas e indispensables son las manos y pies del hombre, así como un tradicional horno, porque la tecnología todavía no ha podido sustituir este trabajo que requiere varios días de elaboración. Comentan que deben competir con productores de block y hasta los industriales que venden muros y otras estructuras prefabricadas a los constructores, situaciones que les han restado presencia en el mercado de venta. Sin embargo, agregan que las ladrilleras de San Pedro Cholula no se acabarán como se ha comentado, porque hay familias que mantienen este oficio heredado por tradición en este municipio, donde apenas rebasa los mil pesos un millar, cuando esa misma cifra, pero de block, cuadriplica esa cantidad en cualquier punto de comercialización. Finalmente, pidieron a las autoridades ahora electas no olvidar a los ladrilleros, pues coinciden en que la mejor forma de apoyarles, es que les compren esta materia prima para nuevas construcciones en el municipio, la entidad y el país.