La agencia de la ONU reveló los lugares elegidos en Brasil, Perú, Uruguay, Chile y México.

Infobae.

El Comité del Patrimonio Mundial inscribió la semana pasada catorce nuevos sitios, cinco de ellos latinoamericanos, en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.

Se trata de Dholavira, una ciudad harapea en en India; el paisaje cultural de Hawraman/Uramanat de Irán; los sitios prehistóricos jomon en el norte de Japón; el paisaje minero de Roșia Montană en Rumania; As-Salt, lugar de tolerancia y hospitalidad urbana en Jordania; las Mezquitas de estilo sudanés en el norte de la Costa de Marfil; Niza, ciudad balnearia de invierno de la Riviera en Francia; el Sitio Roberto Burle Marx de Brasil; el complejo Arqueoastronómico Chankillo en Perú; la iglesia de Atlántida, obra del ingeniero Eladio Dieste, en Uruguay; el asentamiento y momificación artificial de la cultura Chinchorro en la región de Arica y Parinacota, en Chile; el Conjunto franciscano del monasterio y la catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Tlaxcala en México; las fronteras del Imperio Romano; Limes de la Baja Alemania, entre Alemania y Países Bajos; los Sitios SchUM de Espira, Worms y Maguncia de Alemania.

A continuación, los sitios declarados Patrimonio Mundial en América Latina:

– Catedral de Tlaxcala, México: El conjunto franciscano del monasterio y la catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Tlaxcala es una extensión de los primeros monasterios del siglo XVI en las laderas del Popocatépetl, que ya habían sido agregados al listado de lugares protegidos en 1994.

El conjunto conventual franciscano fue construido entre 1537 y 1540 tras la alianza entre españoles y tlaxcaltecas, clave para derrotar al imperio mexica, de la que se cumplieron 500 años en 2019.

– Sitio Roberto Burle Marx, Brasil: Es, según el Ministerio de Turismo del país, “el legado del paisajista que creó el concepto del jardín tropical moderno”. Situado en la zona oeste de Río de Janeiro, cubre más de 407.000 metros cuadrados de área forestal y cuenta con una colección de más de 3.500 especies de plantas tropicales y subtropicales.

Aparte de jardines y viveros, también hay seis lagos y siete edificios en el recinto, que recibe unos 30.000 visitantes anuales y en el que residió el propio paisajista desde 1973 hasta su fallecimiento en 1994.

– Complejo Arqueoastronómico Chankillo, Perú: El observatorio solar de Chankillo, en la costa de Perú, es la cuna preincaica de la astronomía en América. Construidas hace 23 siglos sobre una colina en medio del desierto, las 13 torres del observatorio de Chankillo son mucho más antiguas que el imperio inca (que floreció en el siglo XV), según determinaron dos arqueólogos en 2007.

El significado de estas ruinas, situadas cerca de la costa y a 370 km al norte de Lima, fueron por mucho tiempo un misterio para los científicos e historiadores, hasta que fue descifrado por el arqueólogo peruano Iván Ghezzi y el arqueo-astrónomo Clive Ruggles, de la Universidad de Leicester en el Reino Unido.

Además, el sitio confirma que los antiguos pueblos de la costa peruana realizaban observaciones solares muy minuciosas. Los emplazamientos ubicados al este y al oeste de las 13 torres están decorados con los restos de objetos utilizados para sacrificios rituales y probablemente también servían como plataformas de observación.

– Iglesia de Atlántida de Eladio Dieste, Uruguay: La iglesia de Estación Atlántida, municipio situado en el departamento de Canelones, en la costa sur del país, fue construida entre 1958 y 1960 por el ingeniero Eladio Dieste, quien es mundialmente conocido por desarrollar el sistema de “cerámica armada” y las bóvedas de doble curvatura, además de asegurar que la iglesia de Atlántida fue una obra que le “cambió la vida”.

Compartida por el Obispado de Canelones y la Congregación de Hermanas Rosarinas, la iglesia es un ejemplo de la obra de Dieste por la optimización de recursos y destaca por el uso del ladrillo visto.

– Los sitios de la cultura Chinchorro, Chile: Las enigmáticas momias Chinchorro son consideradas las más antiguas del mundo realizadas deliberadamente por el hombre y fueron descubiertas en el desierto costero del norte de Chile.

Los grupos Chinchorro eran originariamente cazadores que, hacia el año 7.000 antes de Cristo, se asentaron en la costa tras los cambios climáticos derivados de las últimas glaciaciones.

Según las autoridades chilenas, la cultura Chinchorro desarrolló la momificación 3.000 años antes que en Egipto, con un proceso que pasaba por descuerar el cuerpo, extraer los órganos, secarlo con brasas y rellenarlo con tierra, lana, plumas, plantas o arcilla.