Carlos Cortés Zea, Doctor en Economía y Cooperación Internacional, Coordinador del Programa de cooperación AMEXCID-PNUD

Huffignton Post

En marzo del 2013 asistí al Foro Social Mundial en Túnez. Recuerdo el sentimiento indescriptible de estar en un país que había vivido una revolución apenas dos años atrás. La Universidad El Manar hervía autogestionada por los estudiantes voluntarios que asumieron el control y acogieron del encuentro. El mundo árabe acababa de transformarse, con la fuerza inconmensurable de una población mayoritariamente joven, cansada de gobiernos represores y sin absolutamente nada que perder. En Túnez la revolución de los Jazmines se encendió con la inmolación de Mohamed Bouazizi en la ciudad de Sidi Bouzid, el 17 de diciembre de 2010. En Egipto, Libia, Siria, Yemen, Argelia, Jordania, Omán y Bahréin, otras manos levantaron las piedras que desafiaron al orden establecido. Las primaveras árabes florecían orgullosas, anunciando su añorada democratización. Tras la dimisión de Ben Ali (Tú- nez) y Mubarak (Egipto) en 2011, parecía que los demás regímenes caerían como piezas de dominó. Trágicamente no todas las piezas cayeron por si solas, y peor aún, no todas cayeron. de una población mayoritariamente joven, cansada de gobiernos represores y sin absolutamente nada que perder. En Túnez la revolución de los Jazmines se encendió con la inmolación de Mohamed Bouazizi en la ciudad de Sidi Bouzid, el 17 de diciembre de 2010. En Egipto, Libia, Siria, Yemen, Argelia, Jordania, Omán y Bahréin, otras manos levantaron las piedras que desafiaron al orden establecido. Las primaveras árabes florecían orgullosas, anunciando su añorada democratización. Tras la dimisión de Ben Ali (Tú- nez) y Mubarak (Egipto) en 2011, parecía que los demás regímenes caerían como piezas de dominó. Trágicamente no todas las piezas cayeron por si solas, y peor aún, no todas cayeron.

LOS PRIMEROS DESTELLOS DEL INVIERNO ÁRABE SE AVIZORABAN EN EL HORIZONTE

Durante siete meses Estados Unidos, Francia y Reino Unido lideraron en Libia las operaciones militares que provocaron la destitución de uno de los más grandes tiranos del Magreb, Muamar El Gadafi. Anticipándose al supuesto plan de Gadafi para atacar Bengasi y con la intención pública (y varios intereses privados) de “liberar” a los libios, la coalición occidental se justificó ondeando la desgastada bandera de la comunidad internacional. Poco después del inicio de la operación, la OTAN tomó el relevo y evidenció lo que muchos ya denunciaban: el peligro de la demolición del Estado libio (con todo y su andamiaje represor), sin un plan de reconstrucción post-conflicto. Los primeros destellos del invierno árabe se avizoraban en el horizonte. En marzo del 2013 el mundo árabe acababa de transformarse, con la fuerza inconmensurable de una población mayoritariamente joven, cansada de gobiernos represores y sin absolutamente nada que perder. En Yemen la revolución duró muy poco. A partir de 2012, el país se deslizó hacia una guerra civil con origen en la renuncia del que fuera su presidente durante treinta y dos años: Ali Abdallah Saleh. Su reaccionaria tentación por recuperar el poder a toda costa lo llevó a tejer y destruir alianzas con los chiitas hutíes, confrontando militarmente al nuevo gobierno, dirigido por Abd Rabbuh Mansur al-Hadi. La larga lista de crímenes de guerra que cometidos fertilizó el terreno para que la ramificación de al-Qaeda en la Península arábica y el Estado Islámico ganaran terreno en el país. La intervención de Arabia Saudita en 2015, sin un proyecto post-conflicto, tiene hoy a Yemen prácticamente en ruinas. Tres años después del inicio de la guerra civil, las víctimas mortales alcanzan alrededor de 15 mil civiles. La revolución en Siria también se hundió en un invierno profundo. Tan profundo que el 21 de agosto del 2013 el régimen de Bashar al-Assad lanzó un primer ataque químico en los suburbios de Damas, matando alrededor de 2 mil personas. Si bien Francia, el Reino Unido y Estados Unidos se encontraban a un botón de castigar al régimen baazista, los viejos aliados dieron marcha atrás a sus intenciones bélicas en el último minuto