¿ANAYA EL GANDALLA?

Por Óscar García Morales

Dicen que la política es perversa y que en ésta, uno siempre debe trabajar para desbancar al adversario más fuerte y al mismo tiempo, evitar ser desbancado, porque dicha actividad tiene como propósito fundamental acceder al ejercicio del poder.

La política mexicana está conformada por un sinfín de “figuras”, desde los personajes más experimentados, que se iniciaron en este arte desde la década de los setenta, hasta la nueva generación que empezó su carrera durante la etapa de la transición democrática (2000- 2012).

Si bien, los partidos aún están colmados por gente que rebasa los cuarenta años y se caracterizan por la falta de planes o estrategias para formar nuevos cuadros, poco a poco surgen personas que adquieren mayor presencia en los medios de comunicación y por ende, en las preferencias electorales.

Lo nuevo del PAN

Un ejemplo de lo anterior, es el actual dirigente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, Ricardo Anaya, quien hace 10 años no existía en la escena pública, era un desconocido, pero que ahora está a un paso de obtener la candidatura de su partido a la Presidencia.

En 2003, Anaya consiguió su primer cargo importante (a nivel local) como secretario particular del entonces gobernador de Querétaro, Francisco Garrido Patrón. Años después, ocupó una curul en el Congreso queretano y fue nombrado coordinador del Grupo Parlamentario del albiazul en ese periodo; y entre 2010 y 2011 fue líder estatal.

Ascenso meteórico

Sin embargo, su “gran salto” ocurrió en 2011 cuando fue nombrado Subsecretario de Planeación de la Secretaría de Turismo Federal, meses más tarde (en 2012), llegó a la Cámara de Diputados donde alcanzó la Presidencia de la Mesa Directiva (entre septiembre de 2013 y marzo de 2014) y a partir del 20 de enero de 2015, lideró la fracción panista en la LXII Legislatura.

El asenso de Ricardo Anaya no se entendería sin la oportunidad que recibió de Gustavo Madero, jefe nacional del PAN en ese momento, quien pidió licencia en septiembre de 2014 para buscar una diputación plurinominal, dejando al frente a Anaya (entonces secretario general) sólo hasta enero del siguiente año.

Noqueador de políticos

La peculiaridad de Anaya radica en que a su corta edad, ha “descarrilado” a políticos de amplia experiencia en pro de sus aspiraciones rumbo a Los Pinos en 2018. Vea por qué:

2015 Fue un año decisivo en la carrera de Anaya, pues logró ganarse la confianza de Madero quien lo impulsó, junto con Rafael Moreno Valle (ex gobernador de Puebla), a la presidencia panista, ganándola por amplio margen ante uno de los mejores y más hábiles políticos contemporáneos, Javier Corral.

Pero eso no fue todo, Ricardo Anaya “neutralizó” a las ambiciones de Madero y Moreno Valle a mediados de ese año, cuando al primero lo excluyó de la coordinación del PAN en San Lázaro y al segundo, le retiró el apoyo a su proyecto sexenal.

Rumbo al poder

Controlado el partido, el queretano se dedicó a construir su imagen a través de un discurso combativo en debates y sobre todo, respaldado por alrededor de 100 mil spots en radio y televisión (hasta antes del inicio del proceso electoral) que, inmediatamente lo colocaron entre los 5 mexicanos con más posibilidades de dirigir los destinos del país.

Su último gran golpe lo dio hace unos días cuando la ex primera dama y ex legisladora, Margarita Zavala renunció a su militancia blanquiazul de más de tres décadas porque, dijo, no había las condiciones necesarias para una contienda limpia al interior del PAN.

El trabajo reciente de Ricardo Anaya es de claroscuros, quizá se le puede reprochar su obsesión por el poder y la escasa lealtad hacia varios de sus correligionarios; empero, si se analiza desde el punto de vista de la política real, él sigue al pie de la letra el principio básico de quitar los obstáculos del camino, porque después de todo, la gandallez está en la naturaleza de los gobernantes.

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