AFP, AP, EFE y Reuters

El rumbo del planeta tras la crisis por Covid-19 centró el debate que mantuvieron este fin de semana en Reino Unido los líderes del G7, que reúne a las llamadas economías “más avanzadas” del mundo.

El G7 está integrado por Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Canadá y Japón. A la cumbre también fueron invitados India, Sudáfrica, Corea del Sur y la Unión Europea.

Reunidos desde el viernes en un resort en Cornualles, al suroeste de Inglaterra, el G7 se comprometió a donar 1,000 millones de vacunas, prevenir futuras pandemias, reducir la huella de carbono y contrarrestar la influencia de China en el mundo a través de un ambicioso plan de financiamiento destinado a países menos desarrollados.

Estos y otros acuerdos fueron publicados este domingo en un documento de 25 páginas.

A pesar de dichos compromisos, la cumbre no estuvo exenta de críticas y dudas.

Especialmente porque mil millones de vacunas no parecen ser suficientes para vencer la pandemia de Covid-19 y porque aún se desconocen muchos detalles sobre las nuevas propuestas climáticas.

 

Prevenir futuras pandemias

Este domingo, tras acabar la cumbre en Cornualles, los líderes del G7 anunciaron la donación de 1,000 millones de vacunas anti Covid19 para el próximo año.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que para vencer al virus hacen falta 11,000 millones de vacunas, por lo que los críticos opinan que este acuerdo del G7 no es suficiente.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) celebró dicho anuncio, pero hizo un llamado a esclarecer el plan y los plazos sobre cuándo estarán disponibles las dosis, además de “una rápida aceleración de las dosis compartidas en los próximos tres meses”.

También se acordaron medidas para prevenir futuras pandemias, como acortar a menos de 100 días el tiempo para desarrollar y dar licencias para nuevas vacunas, tratamientos y diagnósticos para enfermedades futuras, además de reforzar la vigilancia global y las capacidades de secuenciación genómica.

El plan para contrarrestar a China

Entre los acuerdos alcanzados este fin de semana, se anunció un plan especial para apoyar a los países de bajos y medios ingresos y ayudarles a construir mejores infraestructuras.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció que este plan, conocido como Build Back Better World (B3W), será una alternativa a la estrategia de la Nueva Ruta de la Seda que China lleva ejecutando varios años.

Bajo esa iniciativa, el gigante asiático ha financiado trenes, carreteras y puertos en muchos países.

Pero los críticos, especialmente EE.UU., consideran que China hace una “diplomacia de la deuda” por cargar cuantiosos préstamos a algunos de estos estados.

El G7 anunció que su plan de ayudas financieras ofrecería una alianza “motivada por valores y con altos estándares de transparencia”.

Sin embargo, los detalles de cómo se financiará este proyecto fueron poco esclarecidos.

 

EEUU tiene sus propios planes contra China

Los estadounidenses vieron la sesión del G7 del pasado sábado como una forma de desafiar el ascenso de la influencia de China en el mundo.

La Nueva Ruta de la Seda de Pekín, que ha destinado miles de millones de dólares a países en vías de desarrollo, debe ser contrarrestada por las democracias occidentales.

Los altos oficiales de esta administración quieren demostrar que los valores occidentales pueden prevalecer.

Argumentan que la inversión china ha tenido un precio demasiado alto y que el trabajo forzoso de la minoría uigur en Xinjiang es moralmente atroz y económicamente inaceptable porque impide una competencia leal.

Las cadenas de suministro global, insistirá Joe Biden, deben estar libres de este tipo de trabajos. Los funcionarios estadounidenses dicen que esto no trata solo de confrontar a China, sino de preservar una alternativa posible para el mundo.

Sin embargo, la administración de Biden no ha sido muy precisa sobre cuánto puede contribuir Occidente a esta infraestructura global y en cuánto tiempo.

Lo que sí está claro es la renovada determinación entre las potencias occidentales de que necesitan actuar ahora para contrarrestar el renaciente y creciente poder de China.

¿Qué compromisos se alcanzaron en la lucha contra el cambio climático?

 

Los líderes se comprometieron con una “revolución verde” que limitaría el aumento de las temperaturas globales a 1,5° C.

También prometieron alcanzar emisiones netas de carbono cero para 2050, reducir a la mitad las emisiones para 2030 y conservar o proteger al menos el 30% de la tierra y los océanos para 2030.

El objetivo es conseguir la eliminación gradual de las plantas de carbón, a menos que tengan tecnología para capturar las emisiones de carbono.

El carbón es el combustible de uso extendido más sucio del mundo y los ambientalistas consideran que poner fin a su uso es un paso importante, pero también quieren garantías de que los países ricos cumplirán sus promesas anteriores de ayudar a las naciones más pobres a hacer frente al cambio climático.

El G7 pondrá fin a la financiación de la nueva generación de carbón y ayudará en la transición energética de los países en vías de desarrollo.

“Reafirmamos el objetivo colectivo de los países desarrollados de movilizar conjuntamente US$100.000 millones anuales de fuentes públicas y privadas hasta 2025”, comunicó el grupo.

Los líderes de las siete principales naciones industrializadas establecerán planes para reducir las emisiones de la agricultura, el transporte y la fabricación de acero y cemento.

Algunos grupos ambientalistas dijeron que las promesas carecían de detalles concretos.

En 2009, los países ricos ya habían acordado contribuir con US$100.000 millones al año en financiamiento climático a los países más pobres para 2020. Pero el objetivo no se cumplió, en parte debido a la pandemia de Covid.

Si bien el G7 acordó recaudar contribuciones para alcanzar el objetivo, Teresa Anderson, de Action Aid, dijo que “la reafirmación del G7 del objetivo anterior de US$100.000 anuales no se acerca a abordar la urgencia y escala de la crisis”.

 

Millones de niñas a la escuela

 

Boris Johnson, primer ministro de Reino Unido y anfitrión de la cumbre, también resaltó el compromiso del G7 de intentar que 40 millones de niñas alrededor del mundo asistan a la escuela.

En una rueda de prensa este domingo, Johnson anunció que los líderes acordaron apoyar más la Alianza Global para la Educación.

“Educar todos los niños, en especial las niñas, es una de las formas más fáciles de sacar países de la pobrezas y ayudarles a recuperarse de la crisis del coronavirus”, declaró el mandatario británico.

Dicha iniciativa fue añadida al documento que recoge lo aprobado en la cumbre en Cornualles.

La pasada semana, el G7 también acordó un impuesto mínimo a las compañías multinacionales para luchar contra la evasión fiscal y hacer que las empresas paguen en los países donde hacen negocios, independientemente de dónde coloquen las sedes de sus subsidiarias.

Con esto se espera una recaudación que ayude a palear el agujero económico dejado por la pandemia.

En este sentido, el primer ministro británico Boris Johnson, encargado de inaugurar la cumbre, afirmó que su encuentro G7 era una oportunidad para aprender las lecciones de la pandemia y asegurarse de no repetir los errores cometidos durante la misma en el futuro.

Una de las figuras clave de lo que será esta cumbre es justamente Biden, tras cuatro años aislacionistas de su antecesor Donald Trump. En su primer viaje internacional como presidente, Biden apuesta firmemente por el multilateralismo y, bajo un mensaje amigable, prometió que “Estados Unidos está de vuelta”, haciendo un llamado de alianza a los líderes de algunas de las mayores economías del mundo.

Otra de las misiones será encontrar respuestas comunes a crisis como el cambio climático y la recuperación económica pospandemia. Para ello, se darán reuniones bilaterales entre los líderes, aunque desde su inicio el ‘premier’ británico apeló a “un mundo más limpio y verde” y a la creación de “muchos millones de empleos de altos salarios”.

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