Sin Embargo

 

La evasión fiscal en México alcanzó 1.4 billones de pesos (unos 69 mil 095 millones de dólares) lo que equivale al seis por ciento del producto interno bruto (PIB) nacional, según la firma de asesoría Fixat.

La cifra se debe, según la compañía, a que hubo una mayor fiscalización que, al primer trimestre de 2021, registró un crecimiento del 10 por ciento en deudas recuperadas al fisco, según cifras del Sistema de Administración Tributaria (SAT).

El análisis “Situación de Adeudos Fiscales durante la Pandemia”, elaborado por Fixat, destacó que en 2020 “las acciones de fiscalización aumentaron hacia todo tipo de contribuyentes, en la que incluso los asalariados –a los que sus empresas retienen impuestos– también presentaron declaración anual y algunos registraron adeudos con Hacienda que desconocían”.

Y es que tan solo en el primer trimestre del año se registraron más de 1.36 millones de créditos fiscales con un monto global de un billón de pesos (unos 42 mil 600 millones de dólares) que aún no están en juicio, por lo que es probable su cobro.

Por otra parte, según Fixat, el importe recuperado de créditos fiscales en el primer trimestre de 2021 aumentó 10 por ciento al obtenerse 17 mil 752 millones de pesos (unos 885 millones de dólares), contra los 16 mil 106 millones de pesos (unos 805 millones de dólares) recuperados en 2020.

“De esta evasión fiscal, el 52 por ciento pertenece a grandes contribuyentes y el restante se divide en personas físicas, con actividad empresarial y asalariados”, concretaron en el comunicado.

Continuaron indicando que al menos uno de cada 10 contribuyentes asalariados con ingresos superiores a 400 mil pesos (unos 20 mil dólares) anuales que hicieron la declaración, descubrieron tener saldo en contra a causa de “inconsistencias” por parte de sus patrones al retener los impuestos y entregarlos a Hacienda.

“Ahora, lo que está sucediendo, es que esos contribuyentes deben meter una declaración ante el patrón o regularizar ellos mismos su situación y hacer frente a esos créditos fiscales”, expresó Fidel Ortíz, director de la firma, especializada en análisis, asesoría y cumplimiento fiscal

“Con la mayor fiscalización, lo que está sucediendo es que ahora hay un miedo colectivo de la sociedad de saber que tiene que cumplir con la declaración anual. Pero no la están cumpliendo por dos cosas: por miedo al SAT y por falta de conocimiento”, terminó el directivo.

 

México contracorriente

 

En el seminario destacaron el esfuerzo recaudatorio de México que el año pasado, pese a la pandemia y contracción económica, fue uno de los tres únicos países de América Latina que registraron ingresos tributarios equivalentes a 1.8% del PIB.

De acuerdo con el Director de Estudios de Investigación tributaria en el Centro Interamericano de Administración Tributaria (CIAT), Santiago Díaz de Sarralde, la recaudación tributaria que logró México “fue resultado de un cambio en las estrategias de fiscalización que provocó ingresos extraordinarios durante 2020 a partir de la corrección de deuda de años pasados (con el fisco) muy relevantes que generaron ingresos tributarios”,

Y también es explicada por “las menores restricciones de movilidad en este territorio (México) respecto de las que se presentaron en la media de los demás países”, lo que facilitó una corrección en la tendencia recaudatoria.

 

Un pacto fiscal

 

Al inaugurar el Seminario, el Director de Desarrollo de la OCDE, Mario Pezzini, puso de relieve la importancia de avanzar en un nuevo pacto fiscal en la región, donde las grandes empresas, así como las multinacionales participen para apoyar a los países impactados por la pandemia, donde también estas empresas han generado ingresos.

Ahí mismo, la Secretaria Ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, explicó que este acuerdo social puede respaldar apoyos a los hogares y pequeñas empresas en las siguientes fases de la pandemia, mientras se amplía la red de protección social y la mejora en la calidad de los servicios públicos.

Aparte, el Director de la División de Desarrollo Económico en la Cepal, Daniel Titelman, subrayó que la informalidad limita la recaudación tributaria y reduce significativamente la base de contribuyentes.

La tasa de evasión en México sobre el Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas (IRPF) es de 18.7%; una proporción que genera pérdidas de ingresos tributarios equivalentes al 0.8% del Producto Interno Bruto (PIB), revelaron la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), así como el Banco Interamericano para el Desarrollo (BID).

Y son “pérdidas de ingresos tributarios como porcentaje del PIB que son cinco veces más altos para las personas físicas que desarrollan actividades comerciales, que para los asalariados”.

De acuerdo con la información contenida en las estadísticas, las empresas también suelen sustraerse de su responsabilidad fiscal, y estiman que la tasa de evasión en impuestos a la sociedad, asciende a 19.9%, lo que supone pérdidas de ingresos tributarios superiores al 4% del PIB.

Esta práctica genera también perdidas significativas en otros países de América Latina y el Caribe, pues los ingresos no recaudados debido al incumplimiento fiscal en la región, son calculadas en 6.1% del PIB en 2018, principalmente en relación con el Impuesto Sobre la Renta (3.8% del PIB) y el IVA (2.3% del PIB).

En el lanzamiento del citado documento que se formalizó en el Seminario Regional de Política Fiscal, el Jefe de la división fiscal en el BID, Emilio Pineda, explicó que la evasión y tratamientos tributarios especiales en un país promedio de la región, superan pérdidas equivalentes al 9% del PIB. De ahí la relevancia de avanzar en atajarlos.

Y subrayó que las estrategias para fortalecer los ingresos públicos sin impactar la recuperación económica ni afectar el atractivo a la inversión, podría comenzar precisamente por limitar la evasión y elusión.