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El gobierno estadounidense está satisfecho con el funcionamiento de la colaboración con México en materia antidrogas, a pesar de que hace cuatro meses el presidente Donald Trump declaró la crisis de opiáceos una “emergencia de salud pública”. Jim Walsh, subsecretario interino de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, dijo que lleva trabajando con México muchos años y que nunca había visto “una colaboración mejor”. Durante la reunión de la Comisión de Estupefacientes de la ONU que se celebra en Viena, capital de Austria, Walsh afirmó que su gobierno “está muy satisfecho” con esa colaboración, aunque sigue existiendo un enorme problema del tráfico de drogas en la frontera con México.

“¿Estoy satisfecho con el hecho de que todavía tenemos mucha metanfetamina y heroína pasando por la frontera? Claro que no”, acotó Walsh. De acuerdo la Agencia Antidroga de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), México es la “fuente predominante” de la crisis de heroí- na, pues según datos de la agencia, 90% de la droga incautada y analizada en 2015 era de origen mexicano. Según los datos que citó el presidente Trump cuando declaró la emergencia de salud pública, procedentes de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), 64 mil personas murieron el año pasado por sobredosis de opiáceos (incluida la heroína) en Estados Unidos, lo que supone la muerte de 175 estadounidenses al día y siete víctimas mortales cada hora. La Organización de Naciones Unidas (ONU) estima que aproximadamente la mitad de la metanfetamina detectada en Estados Unidos proviene de México.