En cuatro años los vecinos de la colonia Bellavista nunca vieron movimiento de maestros o alumnos, o algo similar a una actividad académica en el “Instituto de Comercio Exterior”.

La fachada con la que se camufló uno de los nidos de espionaje operado por Joaquín Arenal Romero, ubicado a unos metros de la iglesia de la Medalla Milagrosa, luce con las paredes pintadas de verde.

De inmediato llaman la atención sus cristales polarizados y las ventanas protegidas con herradura en los dos niveles.

El sonido de un timbre en la puerta no es suficiente para que alguien abra la puerta. Una lámpara desprendida del techo en la entrada dejar entrever el descuido de las instalaciones.

Se hizo un segundo timbrazo sin éxito en el supuesto edificio educativo, cerrado en pleno periodo escolar.

Un par de franeleros lavan coches frente al inmueble. Ante la pregunta de cuándo abre sus puertas la institución, la respuesta es corta y evasiva.

–¿Eh?, pues quién sabe. –Contesta uno de ellos y continúa con su actividad ignorando a su interlocutor. El otro contesta con una mueca y subiendo los hombros hacia arriba. No se atrevieron a dar más información.

Los dueños de negocios y vecinos de la zona refieren que es común ver a los estudiantes de las escuelas de la zona. Justo sobre la 25 Oriente hay un Jardín de Niños, al que llegan menores con sus padres o se registra el ingreso de maestros.

Sin embargo, en el “Instituto de Comercio Exterior” el movimiento de alumnos y maestros es nulo. La mayoría no se habían percatado de la existencia de una supuesta escuela.

La sorpresa pasa a preocupación cuando son advertidos sobre las actividades de espionaje en el sexenio anterior, misma que reprueban y menos aún conciben que se realizara en su colonia.

e-consulta publicó que la red de espionaje operada por Joaquín Arenal, exagente del Cisen en Puebla, recientemente fallecido, instaló tecnología en diferentes “nidos”, entre los que se encuentra el de la colonia Bellavista.

Aquí se interceptaban conversaciones telefónicas y se infectaban computadoras a través de correos electrónicos, que enviaban un software capaz de extraer la información del equipo.

En cuatro años los vecinos de la colonia Bellavista nunca vieron movimiento de maestros o alumnos, o algo similar a una actividad académica en el “Instituto de Comercio Exterior”.

La fachada con la que se camufló uno de los nidos de espionaje operado por Joaquín Arenal Romero, ubicado a unos metros de la iglesia de la Medalla Milagrosa, luce con las paredes pintadas de verde.

De inmediato llaman la atención sus cristales polarizados y las ventanas protegidas con herradura en los dos niveles.

El sonido de un timbre en la puerta no es suficiente para que alguien abra la puerta. Una lámpara desprendida del techo en la entrada dejar entrever el descuido de las instalaciones.

Se hizo un segundo timbrazo sin éxito en el supuesto edificio educativo, cerrado en pleno periodo escolar.

Un par de franeleros lavan coches frente al inmueble. Ante la pregunta de cuándo abre sus puertas la institución, la respuesta es corta y evasiva.

–¿Eh?, pues quién sabe. –Contesta uno de ellos y continúa con su actividad ignorando a su interlocutor. El otro contesta con una mueca y subiendo los hombros hacia arriba. No se atrevieron a dar más información.

Los dueños de negocios y vecinos de la zona refieren que es común ver a los estudiantes de las escuelas de la zona. Justo sobre la 25 Oriente hay un Jardín de Niños, al que llegan menores con sus padres o se registra el ingreso de maestros.

Sin embargo, en el “Instituto de Comercio Exterior” el movimiento de alumnos y maestros es nulo. La mayoría no se habían percatado de la existencia de una supuesta escuela.

La sorpresa pasa a preocupación cuando son advertidos sobre las actividades de espionaje en el sexenio anterior, misma que reprueban y menos aún conciben que se realizara en su colonia.

e-consulta publicó que la red de espionaje operada por Joaquín Arenal, exagente del Cisen en Puebla, recientemente fallecido, instaló tecnología en diferentes “nidos”, entre los que se encuentra el de la colonia Bellavista.

Aquí se interceptaban conversaciones telefónicas y se infectaban computadoras a través de correos electrónicos, que enviaban un software capaz de extraer la información del equipo.

El Centro de Análisis y Prospectiva creado al inicio del anterior sexenio, se convirtió en una oficina para espiar a funcionarios públicos, personajes políticos, enemigos de la administración pública y periodistas

En renta, otra oficinas ocupadas para espiar

El departamento 4B, del edificio ubicado en el número 104 de la calle Acatlán de la colonia la Paz, donde se instaló un equipo de espionaje para intervenir llamadas telefónicas, fue puesto en renta.

Una lona afuera de estas oficinas da cuenta de ello. El departamento 2B del mismo inmueble corre con igual suerte, también fue puesto en renta.

En el nido de la colonia La Paz, como se le conoce, no se observó movimiento inusual al momento del recorrido. La planta baja está ocupada por un restaurante, en el resto hay otras oficinas de diferentes empresas.

Desde la calle, junto a las antenas se observa una oficina con cortinas desplegadas. En un edificio semivacío el movimiento de personas es escaso.

Solo se apreció a meseros y unos cuantos comensales del restaurante de comida italiana.

Este edificio ubicado en una zona estratégica al poniente de la ciudad se utilizó para escuchar las conversaciones de los políticos que asistían a establecimientos de la avenida Juárez o a periodistas en esa colonia.

A través del teléfono celular, es posible observar su ubicación, grabar sus llamadas entrantes o salientes, así como extraer contactos, mensajes y archivos guardados tanto en la tarjeta externa como en la memoria interna

En el cuarto de azotea, trebejos viejos

Un cuarto de azotea se ubica en el número 857 de la Diagonal Defensores de la República. Casi enfrente, cruzando la calle están las oficinas del PRI estatal.

En el inmueble desde donde se espiaron los movimientos del dirigente estatal, Jorge Estefan Chidiac y de su antecesora, Ana Isabel Allende Cano, hoy solo se observan trebejos.

Pareciera que el cuarto de dos por dos metros cuadrados, aproximadamente, habitó un aficionado al pugilismo. Junto a esta estructura se encuentra una pera de box, con otros objetos viejos y oxidados.

Las paredes que en algún momento albergaron aparatos de intervención telefónica de procedencia israelita hoy están afectadas por la humedad. El cuarto nunca se revocó.

En línea diagonal, el cuarto tiene vista directa a las oficinas del PRI estatal. Pero desde la sede de este partido apenas se observa la vivienda, camuflada entre árboles, la infraestructura del metrobús y señalética vial.

Texto publicado originalmente por: Efraín Núñez/E-Consulta