Tres estudiantes de secundaria en el estado de Durango fueron atendidas de gravedad después de que ingirieran tabletas de un medicamento controlado para quitarse la vida. La madre de una de las menores afectadas declaró para medios de comunicación locales que el jueves 24 de agosto, siete menores tomaron pastillas con la intención de cometer un suicidio colectivo.

 

La misma madre de familia señaló que “mi hija estudia en la escuela secundaria ESIMA del turno vespertino. El jueves por la noche me la encuentro en el camión en mal estado. Había ingerido 11 pastillas de clonazepam”. La menor estuvo hospitalizada 5 días en estado de shock.

 

De acuerdo con el testimonio de algunos padres de familia, las autoridades de esa secundaria se “comportaron déspotas” e incluso fueron corridos de las instalaciones del centro educativo.

 

Reportes médicos indican que algunos de los jóvenes que participaron en el intento de suicidio colectivo padecen severos grados de depresión.

Texto publicado originalmente por: Adn40