Sortear el momento exacto en el que se enfrenta una discusión de pareja es, en muchas oportunidades, un tanto complicado. Un “sí” o un “no” pueden cambiar rotundamente el rumbo de una conversación. Es por eso que saber elegir las palabras correctas a la hora de discutir resulta vital para que todo finalice en buenos términos.

La psicoterapeuta Lois Holzman, directora del Instituto East Side, propone en ‘Psychology Today’ una curiosa alternativa que puede ahorrar unas cuantas discusiones o, al menos, disgustos en forma de caras largas: “En lugar de ‘sí, pero’, ¿por qué no decantarnos por un ‘sí, y’? La simple sustitución del adversativo por el conjuntivo –es decir, en lugar de oposición, adición– altera sensiblemente la manera en que somos percibidos y facilita que la otra persona no se ponga a la defensiva”.

Holzman sostiene que al momento de subir el tono en una discusión, se cae en obviedades, como repetir el “pero” antes de escuchar atentamente lo que tiene para decir la otra persona.  “Esta conjunción adversativa es el camino más rápido para poner de los nervios a tu interlocutor. Así que ¿por qué no pensar en otra alternativa, semejante pero mucho más conciliadora?”, destacó.

¿Por qué “sí, y”?

Por la función de cada una de las palabras, y sobre todo, por cómo estas funcionan juntas. El sí, porque implica aceptar la idea tal y como es, independientemente de donde venga. Al contrario de lo que ocurre con el “no”. La negación se traduce en desacuerdo, en cambio la afirmación implica concordancia y colaboración, además de mostrarse dispuestos a colaborar. “Se puede considerar algo así como una construcción que suspende el juicio momentáneamente, ya que se podrá volver a ello más tarde”, concluyó Holzman.

Texto originalmente publicado por: Infobae