La visita del candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, a la Asamblea de delegados en la que rindió protesta Enrique Doger como candidato a gobernador, estuvo llena de simbolismos.

Entre los que destaca la contundencia de su discurso al afirmar que la única negociación existente era que Enrique Doger fuera gobernador. En por lo menos tres ocasiones refirió que el “plan A” de esta elección era recuperar el estado para el PRI en la figura de Enrique Doger.

La presencia de la dirigencia nacional del tricolor fue el escenario propicio para que Doger pronunciara un discurso estridente, reflexionando sobre la situación de Puebla y las circunstancias que han hecho del estado, un lugar inseguro para vivir.

Nuevamente el eje central fue la imposición de Martha Érika Alonso por parte del ex gobernador Rafael Moreno Valle y su férreo deseo de perpetuarse en el poder.

Ahora sí, se declaró la guerra abiertamente al ex gobernador. A decir de los propios priistas, lejos están los tiempos en que los candidatos a gobernador no lo tocaban ni con el pétalo de una ironía.

Veremos cuál será la respuesta del ex gobernador, quien no se caracteriza por ser permisivo a la crítica, y mucho menos cuando viene acompañada de la posibilidad de eliminar el estatus que él creo durante 7 años.

De seguir así las campañas, se vislumbra una pelea de proporciones inusitadas en las que no dejará títere con cabeza.

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