AFP

El acceso a la interrupción del embarazo sigue siendo algo prohibido –y criminalizado– en varios países del mundo o bien, se permite baja condiciones muy estrictas: cuando la salud de la mujer está en riesgo o la del feto. De acuerdo con un estudio de la Organización Mundial de la Salud y el Instituto Guttmacher, especializado en temas de salud reproductiva, los países del hemisferio sur tienen las legislaciones más severas en esta materia y Latinoamérica es una de las regiones con más limitaciones. América Latina: En la región latinoamericana, el aborto sólo está totalmente despenalizado en Uruguay, Cuba y la Ciudad de México, a nivel federal sólo está permitido si pone en riesgo la vida de la madre, mientras que, en Chile, el año pasado se aprobó la ley que despenaliza la interrupción voluntaria en caso de violación, peligro para la vida de la madre o inviabilidad del feto. Seis países de América Latina y el Caribe no permiten el aborto bajo ninguna circunstancia: El Salvador, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Malta, Honduras. De acuerdo con el estudio “Aborto a nivel mundial 2017: Progreso irregular y acceso desigual” América Latina y el Caribe es la región con más tasas de aborto y embarazo no planeado en el mundo. En esta región, el aborto es algo que se vive a diario: alrededor de 6.5 millones de abortos ocurren año con año, y el procedimiento es más común entre mujeres casadas que entre solteras. África: Surinam, Egipto, Gabón, Guinea-Bisáu, Madagascar, Mauritania, República del Congo, República Democrática del Congo, Senegal. Asia: Filipinas, Palaos y Laos. En Europa: Polonia, Malta, Irlanda del Norte (Ulster), en Islandia, Finlandia y Reino Unido es legal bajo un amplio abanico de razones sociales económicas, por ejemplo, no poder hacerse cargo del bebé o evitar lesiones a la integridad física o mental de la mujer.