“Un sentimiento es sólo un sentimiento, no es tu identidad”

Yunuen Suñer / IG: @yuni_reads

Una vez más la doctora Edith Eger con esa prosa tan linda se ha convertido en una de las escritoras favoritas del momento, primero con la Bailarina de Aushwitz y ahora en este libro breve nos recuerda cómo encontrar el sentido de vida por medio de las experiencias de los pacientes que ha atendido en 40 años y que han sido una fuente de inspiración, esta vez desde su método terapéutico el cual describe como ecléctico e intuitivo, una amalgama de teorías y practicas basadas en la observación y el análisis cognitivo. Ella la llama “terapia de la elección” la cual asienta sobre cuatro principios psicológicos esenciales:

  1. La psicología positiva de Martín Seligman y la “indefensión aprendida”, creer que no tenemos control sobre nuestras vidas.
  2. Terapia cognitivo – conductual la idea de que los pensamientos imprimen nuestros sentimientos y nuestro comportamiento.
  3. Autoconcepto incondicionalmente positivo de Carl Rogers, Sólo somos libres cuando nos amamos y nos aceptamos a nosotros mismos de manera incondicional. 
  4. Logoterapia de Victor Frankl, la curación, autorrealización y la libertad provienen de nuestra capacidad de elegir como responder a lo que no sucede para sacar un significado y un propósito a nuestras vidas. 

A través de 12 capítulos nos hace referencia a las cárceles que pueden existir en una persona y de qué manera empezar a trabajar con estas situaciones que se nos presentaron. 

Este libro no fue escrito para que se pensara que no se puede comparar algún dolor con el suyo sino para que se pensara si ella puede, ¡yo también!, porque no es lo que nos sucede lo que realmente es importante sino lo que hacemos con esa experiencia, no es fácil el proceso de liberación y el duelo, pero al final valdrá mucho la pena, porque nadie cambia hasta que está listo para hacerlo.

Las personas que son víctimas se preguntan ¿Por qué a mí? En lugar de ¿Y ahora qué hago con esta experiencia?, el sufrimiento es natural, pero ser víctima de una situación es opcional, en cada crisis hay una transición, un cambio, debemos reinventarnos y adaptarnos todos los días, si tratas de evitar o huir de tus sentimientos estarás negando tu realidad, la forma de liberarnos de la evasión es aceptando lo que sentimos y después dejándolo ir. Muchos piensan que el tiempo cura todas las heridas, sin embargo, no es así, es lo que haces con ese tiempo lo que te cura, nos adentramos en una constante tristeza del ¿y si hubiera? En lugar de pensar que si hubiéramos sabido entonces lo que sabemos ahora, habríamos hecho las cosas de otra manera, si la vida no va como esperamos es una experiencia universal, sin embargo, debemos lidiar con el dolor y aceptar que la vida siempre estará girando a veces a nuestro favor y a veces no.

Utilizando la teoría de la Dra. Edith. Nosotros somos los encargados de elegir cómo responder ante situaciones adversas, cuándo y de qué manera liberarnos de nuestro sufrimiento.

Nombre del libro: En Auschwitz no había Prozac / Titulo original: The gift 

Autor: Edith Eger

Editorial: Planeta

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