En medio de una fuerte polarización política en Perú, más de 25 millones de personas eligieron este domingo quién será su próximo presidente entre dos candidatos que representan mundos radicalmente opuestos: Pedro Castillo y Keiko Fujimori.

 Castillo, un maestro rural y líder sindicalista de izquierda, ha sido la gran sorpresa en estas elecciones, irrumpiendo en la escena política peruana al lograr la mayor cantidad de votos en la primera vuelta presidencial y, de paso, desconcertar a parte de la élite del país sudamericano.

PROPUESTAS DE CASTILLO Y FUJIMORI:

CASTILLO OFRECE cambiar la actual economía social de mercado por una “economía popular con mercados”, que considere un Estado “interventor, planificador, innovador, empresario y protector” que estimule la creación de riqueza y su redistribución.

 

FUJIMORI PROPONE un plan de “Rescate 2021” para el “desarrollo de una verdadera economía social de mercado” que promueva “el trabajo formal, el desarrollo de emprendimientos, las asociaciones público-privadas y la inversión sostenible y socialmente responsable”.

 

BBC

 

El izquierdista Pedro Castillo tomó este lunes la delantera frente a la derechista Keiko Fujimori por primera vez desde que comenzó el ajustado conteo de las elecciones presidenciales de Perú.

Con más del 93% de las actas contabilizadas, Castillo suma el 50.1% de apoyos por el 49.8% de Fujimori.

Fujimori había llevado ventaja durante gran parte del conteo, pero los márgenes se fueron estrechado cada vez más con el voto rural y de la selva, favorable a Castillo, que ahora supera a su rival por un estrecho margen.

Lo último que se contabilizará será el voto del extranjero.

Los resultados están poniendo de manifiesto la fuerte división entre la capital, Lima, y el norte frente al interior del país, que ha impulsado el inesperado ascenso de Castillo.

 

Tensión por los resultados

 

Ambos candidatos hablaron durante la jornada electoral e hicieron un llamado de prudencia, tranquilidad y respeto.

“El cambio en el país lo tiene que buscar gane quien gane, no hay un ganador o perdedor, lo que se tiene que buscar finalmente es la unidad de todos los peruanos“, dijo Fujimori, del partido Fuerza Popular.

Somos un pueblo de esperanza, hay que tener fe en el pueblo. Falta que cuenten nuestros votos”, declaró Castillo, de Perú Libre, al conocerse los primeros resultados que daban ventaja a su oponente.

Un centenar de personas se manifestaron el domingo frente a la sede de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), por los primeros resultados a boca de urna que favorecían a Fujimori.

Ha habido varios incidentes menores en el país ante la tensión por conocer los resultados.

Perú está profundamente dividido entre dos candidatos opuestos en medio de una triple crisis sanitaria, económica y política.

Los comicios más polarizados en décadas siguen a una tormenta política que provocó que hubiera cuatro presidentes en cinco años, así como protestas y múltiples denuncias de corrupción contra políticos.

Todo ello en medio de la pandemia de coronavirus que tiene a Perú como el país del mundo con más muertes per cápita.

 Keiko Fujimori, en tanto, es una de las políticas más conocidas y polémicas de Perú. Candidata presidencial por tercera vez, tiene un largo historial en cargos de poder: se ha desempeñado como primera dama (entre 1994 y 2000 de la mano de su padre, Alberto Fujimori, quien actualmente cumple una condena de 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos), ha sido congresista por Lima y es líder de Fuerza Popular, el partido derechista que representa al fujimorismo.

 

Contienda ajustada

 

En las últimas semanas Fujimori fue recortando la desventaja respecto a Castillo, según las encuestas, que tras el voto señalaron una situación de empate técnico.

“Es un empate técnico, sumamente apretado”, dijo Torres, el presidente de Ipsos Perú.

Ipsos publicó la noche del domingo el llamado conteo rápido en base a un muestreo de actas, lo que permite resultados más parecidos a los oficiales, con un margen de error de apenas un 1%.

Y ese sondeo dejó clara lo ajustada que es la carrera: Castillo tendría un 50.2% de apoyos por el 49.8% de Fujimori.

Aún podrían pasar días hasta que haya resultados concluyentes y se contabilicen las actas de las zonas más remotas del país y del extranjero.

Ya en la primera vuelta se necesitaron varias jornadas para conocer qué dos candidatos pasaban al desenlace definitivo.

 

Dos candidatos opuestos

 

Castillo, un profesor de primaria de 51 años que propone reescribir la Constitución de Perú para fortalecer el papel del Estado en la economía, se ha convertido en la sorpresa de la elección y su ascenso genera incertidumbre a los inversionistas y las élites más acomodadas del país minero.

Se ha situado como el candidato del pueblo en un momento en el que la pandemia ha agudizado las desigualdades de un país que no ha hecho partícipes a todos del buen momento macroeconómico que disfrutó los últimos años antes de la pandemia.

El postulante de izquierda votó en Tacabamba, un pueblo andino en el norte de Perú, y desde allí llamó a la tranquilidad y a respetar los primeros resultados, tras advertencias anteriores de la posibilidad de un fraude.

“Somos un pueblo de esperanza, hay que tener fe en el pueblo. Falta que cuenten nuestros votos”, dijo Castillo tras conocer los primeros resultados oficiales.

Castillo llamó a los peruanos “a la unidad” y les pidió “tranquilidad” y a ser “respetuosos de la voluntad popular”.

Este lunes se desplazó a la capital, Lima.

Fujimori, de 46 años e hija mayor del encarcelado exmandatario Alberto Fujimori, promete mantener el modelo de libre mercado en su tercer intento por llegar al poder y convertirse en la primera mujer presidenta de Perú.

“Al ver que el margen (de la encuesta a boca de urna) es tan pequeño es fundamental mantener la prudencia y eso lo digo para todos los peruanos; esta campaña ya culmina y será fundamental tender los puentes y encontrar los espacios de diálogo entre todos los grupos políticos”, dijo Keiko Fujimori la noche del domingo tras conocer el primer sondeo y antes de conocer resultados oficiales.

“El cambio en el país lo tiene que buscar gane quien gane, no hay un ganador o perdedor, lo que se tiene que buscar finalmente es la unidad de todos los peruanos. Invoco a la prudencia, la calma, la paz a ambos grupos”, dijo en medio de ciertos episodios de tensión.

Fujimori tiene una acusación fiscal de “lavado de activos” por presuntos aportes irregulares durante anteriores campañas presidenciales que ella niega. Si gana, el caso podría detenerse.

 

Una dura tarea y un mandato debilitado

 

La elección se celebra en un momento en que el coronavirus ha desbordado a los hospitales con escasez de suministros y equipos médicos. El gobierno revisó hace unos días la cifra de muertos por el virus a 180.764, la mayor tasa de mortalidad del mundo por total de habitantes.

Perú además transitó una de sus peores crisis en noviembre de 2020 con tres presidentes en una semana y fuertes protestas que dejaron dos muertos, tras un duro choque entre el Congreso y el Gobierno.

Un resultado electoral demasiado estrecho podría ser puesto en duda por ambos candidatos, según analistas. En la elección de 2016, Fujimori perdió por apenas un 0.24% de los votos ante Pedro Pablo Kuczynski.

Los analistas también afirman que quien gane tendrá un mandato debilitado, dadas las fuertes divisiones existentes en Perú, y se enfrentará a un Congreso fragmentado en el que ningún partido tendrá mayoría, lo que podría paralizar cualquier reforma importante.

 

Diferencias

 

 ¿De dónde provienen y a quiénes representan?

Pocas veces en la historia reciente de Perú se habían enfrentado dos candidatos presidenciales tan distintos.

Pedro Castillo es ex rondero (miembro de las rondas campesinas, unas organizaciones comunales de defensa), profesor rural de enseñanza primaria desde 1995 —con un magíster en Psicología Educativa—, y un importante líder magisterial.

El candidato de Perú Libre, un partido que se define de izquierda marxista, adquirió notoriedad en 2017 al dirigir una huelga de profesores en varias regiones de Perú que se extendió por 75 días.

Castillo suele trasladarse montado arriba de un caballo y tiene su base de apoyo en las zonas rurales peruanas, a quienes conquista apelando a su origen humilde y a las grandes desigualdades que existen en Perú. Así, ha conseguido reunir el descontento de las clases más pobres, especialmente las del interior del país, históricamente olvidadas por el centralismo de la capital, Lima.

“No más pobres en un país rico”, es una de las frases que suele repetir.

“Los electores más leales a Pedro Castillo buscan un cambio radical. Tomar el control de todo porque sienten que ha habido una serie de abusos con las personas más desfavorecidas”, explica a BBC Mundo Alexandra Ames, jefa del Observatorio de Políticas Públicas de la Escuela de Gestión Pública en Universidad del Pacífico (PE).

La académica asegura también que sus votantes están principalmente “en el sur andino del país y en zonas mineras en donde hay niveles altos de pobreza”.

Por el contrario, Keiko Fujimori tiene su gran apoyo en Lima, la capital peruana, y en las regiones del norte donde ha habido una mayor apertura a los mercados.

“La diferencia está muy marcada por territorios y por niveles socioeconómicos. Los niveles A y B (los más altos) tienen una gran inclinación hacia Keiko Fujimori y los niveles D y E muestran gran aceptación por Castillo”, explica Ames.

Con 45 años, la candidata de Fuerza Popular ha intentado reunir a los votantes de las otras formaciones de derecha, especialmente de Avanza País y Renovación Popular, apelando a la “unidad” con el fin de evitar que Perú se convierta en “Cuba o Venezuela”.

El apoyo empresarial es uno de los fuertes de Fujimori pues ha sido enfática en promover la inversión y el sistema de libre mercado.