Cada verano los habitantes de las islas Feroe, que pertenecen a Dinamarca, se dirigen hacia el mar con sus barcas cargadas de garfios, cuchillos, lanzas, cuerdas, piedras y anzuelos metálicos, solo con una finalidad: asesinar a las ballenas y delfines que se encuentren en los alrededores.

 

Esta tradición llamada Grindadráp, es una de las más sangrientas pero está permitida y regulada por la ley. Autoridades de la Marina permiten la práctica, ya que esta matanza provee de comida a los ciudadanos y es una de las principales fuentes de comercio.

 

Una campaña de Personas por el trato Ético de los Animales (PETA), denuncia que los pescadores clavan anzuelos de metal en las narices de los animales antes de que sus espinas dorsales sean abiertas.

 

Los animalistas también denuncian que durante la ceremonia es muy probable que los animales sientan mucho miedo y dolor. Remarcaron que “los delfines y ballenas son animales con una inteligencia muy desarrollada y pueden sentir el mismo dolor que los seres humanos”.

Texto publicado originalmente por: ADN40