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El incendio de Notre Dame de París fue “una lección” para la Ciudad Prohibida, un conjunto en madera amenazado en primer lugar por el fuego, declaró el viernes el director del antiguo palacio de los emperadores de China.

Dos años después del incendio del techo de la catedral francesa, el palacio situado en el corazón de Pekín revisó sus medidas de seguridad y redujo sus instalaciones eléctricas.

“La electricidad ha originado el 40% de los incendios”, declaró a la prensa el director del museo chino, Wang Xudong, quien explicó que organizó una reunión sobre la prevención de los riesgos después del incendio de Notre Dame.

“Hice reducir masivamente el consumo de electricidad y suprimir las iluminaciones en las salas”, precisó Wang.

El fuego sigue siendo el riesgo principal para el mayor complejo palaciego del mundo, que festejó el año pasado sus 600 años.

En el centro de la Ciudad Prohibida, el Pabellón de la Armonía Suprema, el más vasto del conjunto, se quemó varias veces en la historia a causa de los rayos. El edificio actual fue reconstruido a fines del siglo XVII.

Entre otros riesgos, Wang cita a la lluvia, la contaminación atmosférica y el gran número de turistas, cuya respiración humedece las salas.

A causa de la epidemia, las visitas se desplomaron el año pasado en la Ciudad Prohibida, cayendo a un poco más de 3 millones de visitantes, cuando el año anterior fueron 19 millones.

Para reducir el riesgo de contagio, el palacio limitó el flujo diario, ahora llevado a 12.000 visitantes contra picos de 80.000 antes de la epidemia.

La capacidad subirá en el futuro a 40.000 personas diarias, prometió Wang.