Hay dos formas de destacar en esta vida: una es brillando por uno mismo; otra es tratando de apagar el brillo de los demás

¿Será Cuarón uno de esos directores que prefiere trabajar con los llamados “no actores”?

Huffignton Post

Yalitza Aparicio es un nombre que actualmente resuena en nuestras cabezas y seguirá así hasta que sepamos si se llevará a casa la ansiada estatuilla dorada. El público no para de opinar. Incluso sin haber visto la película que protagoniza, todos parecen tener una postura sobre ella y su trabajo. ¿Pero qué dicen los actores sobre la constante aparición de Yalitza en la escena internacional después de protagonizar Roma? ¿Están contentos de verla en las alfombras rojas, premiaciones y en las portadas de las revistas más importantes? En mis redes sociales hay todo tipo de personalidades del medio artístico. La razón: desde hace dos décadas me dedico a estar arriba de los escenarios. Normalmente son personas amorosas, abiertas y divertidas, aunque de un tiempo para acá se han vuelto especialistas en política (no tocaré este escabroso tema) y en crítica cinematográfica. Por supuesto que las redes también sirven para dar nuestro punto de vista, pero a veces pasa que nos creemos dueños de la verdad absoluta y se da pie a una interacción violenta. Entre comentarios sarcásticos surgió lo siguiente: Si quiero ser actor, ¿necesito estudiar? Tantos años de carrera, ¿para qué? ¿Por qué Cuarón no buscó una protagonista con trayectoria o con estudios artísticos? Hay tantas actrices preparadas en busca de la gran oportunidad, ¿por qué ella? ¿Qué pensará Glenn Close de competir contra la mexicana?

¡Yalitza Aparicio no es actriz, aunque esté nominada a un Oscar en la categoría Mejor Actriz! Estudiar no es una obligación, depende de qué tipo de actor quieras ser, cuánto disfrutas el conocimiento y si sabes aplicarlo a tu profesión. Lo anterior me hace confirmar que hay artistas a los que les duele que “al de al lado” le vaya mejor. Empiezan las comparaciones y tratan de hacer que todos noten sus virtudes, quizás con la esperanza de que Alfonso Cuarón les dé un papel en su próxima película. Pero él también ha expresado que tiene una postura muy clara: “Yalitza Aparicio puede interpretar lo que se le pegue la gana”. El director hizo un casting exhaustivo para contar esta historia que lo marcó en su infancia y encontró a su musa. El personaje de Cleo existe en la vida real y Cuarón se topó con la mujer ideal para interpretarla. Yalitza se mostró como una mujer talentosa e intuitiva que se dejó guiar por Cuarón y los resultados están ahí latiendo en todas las televisiones y en algunas pantallas de cine. ¿Será Cuarón uno de esos directores que prefiere trabajar con los llamados “no actores”? La respuesta: no. Ahí está Marina de Tavira con toda una trayectoria de teatro y cine que la respalda; y la Academia también la nominó como Mejor Actriz de Reparto. Las dos, Marina y Yalitza, nos “cuentan el cuento” llamado Roma y el público no tendría por qué saber (ni importarle) quién ha hecho qué previamente. Pedro Infante y Jorge Negrete no tuvieron una formación actoral. Otros iconos como Jennifer Lawrence, Johnny Depp, Brad Pitt, los hermanos Phoenix o Russell Crowe tampoco estudiaron arte dramático y se fueron formando en los sets cinematográficos. Estudiar no es una obligación, depende de qué tipo de actor quieras ser, cuánto disfrutas el conocimiento y si sabes aplicarlo a tu profesión. El actor nunca sabe qué pasará con su carrera y mientras tanto tiene que estar ahí por gusto, no por imposición o por necedad. Muchas veces, cuando te quedas en un papel, importa aquello que vieron en ti quienes te audicionaron en ese momento (no tus múltiples talleres de actuación, títulos y maestrías). Hay muchos caminos, todos son válidos. Tú, como artista, escoges cuál seguir.

Yo escogí los estudios, pero sé reconocer que hay otros que con solo pararse arriba de un escenario nos pueden deslumbrar. Tengo la fortuna de haber actuado y dirigido en varias ocasiones a Marco de la O, un actor que después de veinte años de trayectoria artística tuvo su gran oportunidad al protagonizar El Chapo (Netflix). Marco, que tiene estudios de arte dramático y mucho talento, tardó dos décadas en saltar a la fama; Yalitza lo hizo con su primera película. Los dos son actores y los dos representan dignamente a México en el mundo. Entonces, ¿por qué hay quien afirma que Yalitza Aparicio no creó ningún personaje, sino que es ella misma? Ella prestó su cuerpo, su voz, su intuición y, con la guía de Cuarón, dio vida a la entrañable Cleo. ¡Sí, actuó! Desgraciadamente estamos acostumbrados (desde hace varias décadas) a actuaciones exacerbadas como las de los melodramas televisivos y cuando se nos presenta una interpretación sutil y medida consideramos que es aburrida. Sin embargo, ella está en el tono adecuado. Si habláramos de géneros, Roma es una “pieza” perfecta. En ésta hay poca acción dramática, pero en el interior de los personajes están sucediendo muchísimas cosas y la catarsis en el espectador no se da mientras atiende la historia, sino al término de ella. Pocas veces he visto escenas tan realistas en el cine como la del parto de Cleo. Lograr ese momento de vida tan verosímil en una ficción hace que vea en Yalitza Aparicio a una actriz. ¿Hará carrera? El tiempo lo dirá, dependerá de ella. El año pasado el director de casting Manuel Teil develó placa en una obra donde yo participaba y recordó aquella prueba que hice para la película Y tu mamá también (2001) donde finalmente escogieron a Diego Luna y Gael García para interpretar a los “charolastras”.

Me quedé pensando qué hubiera pasado si con mi poca experiencia hubiera protagonizado ese film nominado a un Oscar por Mejor Guion y ganador de múltiples premios internacionales. ¿Qué hubiera sido de mí? No puedo saberlo y estoy tranquilo con ello porque sigo haciendo lo que me gusta y el propio Teil mencionó en el evento que de los actores que hicimos esa audición solo quedamos cuatro o cinco vigentes. Los demás no resistieron la carrera. Yalitza Aparicio nos ha puesto a reflexionar sobre muchos temas, quizá por la inseguridad que nos caracteriza a los actores: ¿seré suficientemente bueno? Por la búsqueda de reconocimiento: ¿te gustó mi obra? Queremos que los aplausos suenen muy fuertes y que el público nos llene de elogios. Soñamos con ganar trofeos, pero, ¿para qué sirve un premio? ¿Te hace mejor actor o con este conseguirás mejores trabajos? ¿O fama y dinero? Como dice el periodista Sergio Rodríguez Blanco en sus talleres de escritura creativa, hay dos formas de destacar en esta vida: una es brillando por uno mismo; otra es tratando de apagar el brillo de los demás. (Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de ‘HuffPost’ México)