Era un lunes cualquiera para el conductor de una camioneta de las populares tipo estaquitas, se dirigía a Asunción Ixtaltepec y nunca imaginó lo que más tarde verían sus ojos a un lado de la carretera.

Al filo de las 10:00 horas, a un costado de la carretera Estatal 49 en el tramo Ixtepec-Chihuitán, y a 150 metros del Motel Guayacán, la unidad sufrió una falla mecánica, al bajarse, el conductor descubrió el cadáver de un hombre.

Un accidente vial lleva a un crimen

La camioneta color crema llevaba arcilla (materia prima de alfarería) cuando sufrió una descompostura por el exceso de peso de la carga, a la unidad se le salió la flecha cardan -la que une lo ejes- con todo y llanta; así fue como empezó el segundo capítulo de la historia.

El alfarero, que esperaba la ayuda para salir de la complicada situación, se vio en la bochornosa tarea de buscar un lugar apartado para realizar una necesidad fisiológica, no fue muy lejos… A unos pasos de su vehículo, varado al lado de la carretera, descubrió el cadáver de una persona del sexo masculino.

Primero lo invadió el miedo, luego, al reponerse del tremendo susto que se llevó, realizó el reporte a las autoridades mediante una llamada al 911.

Llegan los policías uniformados

La Policía Municipal no fue de mucha ayuda, señalan algunos de los presentes.

La Policía Municipal fue la primera en arribar a la escena del terrible crimen, los municipales hicieron lo que pudieron, entraron al lugar sin tomar las debidas precauciones como lo indica el protocolo, lo que supone contaminación de la escena.

Se señaló que los municipales pisaron sin darse cuenta sobre pruebas periciales que deberían de ayudar a esclarecer el caso.

La llegada de elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) grupo Ixtepec, hizo que los uniformados se apartaran del lugar y se dedicaran a acordonar el área.

Los de la AEI estuvieron a la espera de los agentes criminalistas de Tehuantepec, y fueron estos últimos quienes ordenaron el levantamiento del cadáver.

Durante las primeras diligencias, encontraron un casquillo calibre 38 súper enterrado y el cual había sido pisado por un elemento de la municipal.

La investigación arrojó que el malogrado sujeto fue llevado con vida al lugar, y ahí fue ejecutado en las primeras horas de la mañana de ayer. Se le disparó en la cabeza, el proyectil quedó alojado en la parte posterior del cráneo y fue arrojado a la terracería.

Los agentes destacaron que gracias a los policías municipales se contaminó el área del asesinato, se perdieron pruebas que pudieran arrojar mayores indicios de quién o quiénes realizaron este sádico crimen.

Más tarde se comprobó la identidad del cadáver, se trata del profesor de la Sección 59 que en vida llevó el nombre de Amos G. O., originario de Guevea de Hulmbolt y vecino del Barrio San Antonio de Ixtepec.

Otra cosa que puso en duda este caso, es el probable desconocimiento por parte de la Policía Municipal del Informe Policial Homologado o IPH, lo que les impidió realizar una investigación objetiva.

 Texto publicado originalmente en: NVINoticias