El ex-policía que mató a su familia llamado José Juan dice no recordar lo que sucedió la noche de Año Nuevo. En  su audiencia inicial, dijo no saber por qué Esther Alicia, su esposa, fue asesinada y desmembrada, al igual que hijas.

Sin embargo, los acontecimientos de hace siete años, en los que conoció a Esther Alicia en el norte del país, no se le olvidan, tampoco se le olvida que ella vivía en Sonora con sus padres, pero decidió mudarse la Ciudad de México para vivir con José Juan, en ese entonces Policía Federal.

También recuerda perfectamente que Esther Alicia esperaba a su primera hija, y decidió dejar la casa de sus padres en Iztapalapa para buscar futuro en Los Héroes Tecamac, estado de México. Ahí, la pareja y la pequeña Alexandra vivieron el nacimiento de Loreto, su segunda hija.

Sin embargo, su familia consideraba su relación como “normal”, al igual que los vecinos, familiares y testigos que fueron cuestionados por los agentes ministeriales tras conocerse el homicidio de las tres mujeres.

Supuestamente todo era tranquilidad, sin embargo en una última pelea fue el 31 de diciembre antes de que anocheciera. Ese día, José Juan y las víctimas llegaron a Iztapalapa, en donde celebrarían el Año Nuevo. Pero esa noche “el mal humor” del ex policía arruinó la fiesta. Después de un arrebato de agresividad, él obligó a Esther Alicia y a las niñas a abordar un taxi que los regresaría de vuelta a su casa en Los Héroes Tecámac.

Después de ese día, nadie supo más de ellos. No contestaban llamadas, ni mensajes telefónicos. Tampoco respondían al llamado de Marco Antonio, hermano del feminicida y quien vive en una casa aledaña.

Sin embargo, el 06 de enero, Marco Antonio buscó a la hermana de su cuñada para preguntar por ella. No sabían que estaba desaparecida. Por eso, Alejandrina, hermana de Esther Alicia, acudió al domicilio acompañada de un cerrajero.

Al constituirse en el domicilio, trataron de violar la cerradura, y por la ventana se asomaron José Juan y su agresividad. A un grito ordenó que lo dejaran en paz, pues estaba deprimido por el abandono de Esther Alicia y sus hijas.

Sin embargo, no lo creyeron por lo que la madre del criminal y la hermana de la víctima acudieron al Ministerio Público a levantar una denuncia.

Un día después, los policías acudieron a la casa de Esther Alicia. Tocaron a la puerta. José Juan tardó en abrirles porque al escuchar a los patrulleros comenzó a incendiar el cuarto donde yacían los tres cuerpos.

Una vez que entraron,  los policías encontraron al hombre aparentemente intoxicado y agresivo quien llevaba  un cuchillo en mano y se negaba a dejar entrar a los dos municipales.

El hombre se enfrentó con los policías, pero un balazo en el pie lo apaciguó. “¡Ya estuvo! ¡Yo las maté!”, confesó el feminicida.

En la recámara de la pareja yacían los cuerpos mutilados de las tres mujeres.

Los estudios periciales evidenciaron que Esther Alicia fue atacada en ese mismo lugar, y que ellas  Las pruebas también mostraron que ella peleó contra el homicida para intentar salvar su vida.

Pero el peso del cuerpo robusto de José Juan le ganó a la vida. Después de acuchillarla, la recostó en la cama y se dirigió al cuarto donde descansaban sus dos pequeñas.

Sin embargo, no hubo necesidad de pelear con ellas. Tras asfixiarlas, las llevó a la matrimonial y las recostó a ambos lados de su madre.

Les arrancó los ojos, con un cuchillo. A la niña mayor, la decapitó. Después abrió sus pechos para extraer sus corazones. Siguió vaciando los cuerpos y depositando los órganos en tres cubetas con cloro, cal y jabón.

El dictamen de peritos indica que todo ocurrió entre la madruga del 31 de diciembre y la noche del 1 de enero. No hay pruebas de que los cuerpos fueran devorados, ni de que él haya cometido canibalismo.

Sin embargo, José Juan dice no recodar nada y lo dice sin culpa alguna. Por eso se ha negado a declarar ante el juez y ante su defensor ha pedido que se le realice una prueba psicológica al feminicida.