¡Viva el carnaval!, en eso se convirtió el primer cuadro de la ciudad, donde las máscaras, las brillantes capas y los sombreros con coloridas plumas fueron el centro de atención de esta fiesta en el desfile de huehues que contó con la participación de unas 18 cuadrillas que se convirtieron en una sola, para deleite de los asistentes.

Todos los danzantes, ayer, conformaron una misma coreografía haciendo lucir sus trajes en todo su esplendor. Las capas con diferentes motivos, bordadas con lentejuelas, brillaron entre el aire con cada vuelta que los huehues, quienes las portaron, dieron entre el Paseo Bravo y el Zócalo.

Las sonrisas congeladas de las máscaras fueron apreciadas por los asistentes  quienes no desaprovecharon la oportunidad de tomar fotografías a estas piezas artesanales. Los trajes no se quedaron atrás, como ya es costumbre, los hombres se vistieron de mujeres y realizaron al recorrido para gusto de todo el público.

Foto: Erik Guzmán

Foto: Erik Guzmán

Los danzantes de las diferentes cuadrillas como las tradicionales del Alto y Xonaca o algunas de más reciente conformación como de Amalucan o la colonia Miguel Hidalgo y la Libertad, se apropiaron de las calles del Centro Histórico. Entre todos sumaron más de 600 bailarines en 18 cuadrillas de toda la ciudad.

El término huehue, en náhuatl, significa “anciano”. Durante más de una hora los bailarines con trajes de xilona, huehue chicotero, maringuilla urbana y zuavos, caminaron por el primer cuadro de la ciudad y acompañaron sus danzas con la tradicional música de carnaval.

Más de un diablillo caminó entre los danzantes, a diferencia de lo que se tiene acostumbrado no azotaron su chicote contra el suelo, pero sus máscaras y lo que en sí representan, asustó a más de uno, especialmente los de menor edad.

Foto: Erik Guzmán

Foto: Erik Guzmán

A diferencia de las primeras ediciones el desfile tuvo amplia convocatoria pues el paso entre los espectadores era prácticamente imposible alrededor del espectáculo y también las cuadrillas estuvieron más nutridas, e incluso con atuendos más novedosos, pues algunos, como la de Amalucan, portaron estructuras de dragones, arlequines y otras figuras aladas.

Otros más no desaprovecharon las tradiciones y creencias de Puebla como la presencia de la China Poblana o los curanderos y hasta “los toritos” con los que se quema la pirotecnia, pero también hubo vestimentas de la cultura azteca.

Los niños, forman parte de las nuevas generaciones de huehues, tanto así que la comparsa de Xonaca cuenta con un contingente de pequeños quienes portaron los trajes y máscaras a su medida y tomados de las manos concluyeron con su presentación en la explanada del Zócalo, justo a un costado de la Catedral metropolitana.

Foto: Erik Guzmán

Foto: Erik Guzmán

Con información de: El Sol de Puebla

Fotografías: Erik Guzmán