Por: Rogelio Alonso Rivera

 

Después de un breve receso literario, es necesario retornar al sendero del desahogo comenzando con el dicho popular “No hay peor ladrón, que el de tu propia mansión”. Recientemente nos enteramos que en la ciudad de puebla se han suscitado una serie de asaltos a usuarios en diferentes unidades de transporte público, el último que escuchamos fue el de la ruta 68 que tiene como trayecto varias colonias y barrios populares; fue aquí donde surgieron algunas preguntas poco después de enterarnos… ¿porqué se han intensificado este tipo de asaltos en los últimos meses? ¿Porqué sólo en rutas que van a colonias populares y no en fraccionamientos como “La Vista” o “Lomas de Angelópolis”? ¿El pueblo robando al pueblo?…la última nos dejó pensando más, sabemos de buenas a primeras que estas acciones son previamente planificadas a través de estructuras criminales organizadas, que muchas veces van más allá de causales tradicionales como la inmediatez necesaria por falta de los más indispensables ingresos al ya existir una piramidal estructura de interés político y económico.

¿Complacencia de autoridades y coparticipación de concesionarios? Existe la duda, lo cierto es que ya lleva rato y no sabemos hasta cuándo pare por lo que es recomendable extremar precauciones (No llevar muchas cosas de valor) y no ejercer resistencias innecesarias.

Son diversas las manifestaciones emocionales generadas, sensaciones encontradas desde el coraje o la impotencia hasta el miedo e incluso, y en casos más extremos el dolor ante la pérdida humana…hace poco tuvimos la desafortunada noticia de nuestro exalumno del ECCH Erik Bolio Hernández, asesinado cuando trató de proteger a una madre con su hijo…¿qué hacer ante esto, ante lo irreparable?…a veces pensamos si sería posible la unidad de la gente para generar “autodefensa” pero la experiencia michoacana nos muestra que puede resultar contraproducente, así mismo; recordamos el surgimiento de “vengadores anónimos” en otras latitudes del país, sin embargo; consideramos que ante la ausencia de atención por parte de la autoridad esto no debería sorprender si llega a darse en algún momento, porque ante el abandono del estado en materia de seguridad pública, la justicia por propia mano puede emerger de forma violenta, es importante comenzar a plantear una reflexión cercana al sentido común aunque como dicen por ahí “el menos común de los sentidos” y más en una burbuja envuelta por el aroma de la corrupción y el cobijo de la impunidad.