El depósito estaba a dos cuadras de una oficina de la aduana estadounidense; tenía unos 50 metros de longitud

Huffignton Post

El fiscal asistente Adam Feels exponiendo el caso, con el que busca demostrar que el Chapo pasó de ser un traficante de marihuana de poca monta en la década de los años 70 a líder del poderoso Cártel de Sinaloa, dejando un rastro de violencia en su ascenso. Carlos Salazar, un agente retirado que trabajó en la Oficina de Aduanas en Phoenix, Arizona fue este miércoles el primer testigo llamado a declarar por la Fiscalía de Nueva York en el juicio contra Joaquín el Chapo Guzmán Loera. En 1990, Salazar fue quien descubrió un túnel entre la localidad mexicana de Agua Prieta, en el estado de Sonora, y Douglas, en Arizona, que supuestamente era utilizado para introducir cocaína de México a Estados Unidos. Los fiscales mostraron el video de un túnel que va de México a un depósito en Arizona, presuntamente utilizado por Guzmán Loera para acelerar las entregas de droga. El depósito estaba a dos cuadras de una oficina de la aduana estadounidense. El túnel tenía unos 50 metros de longitud y era suficientemente grande como para que un hombre de 1.70 de estatura pudiera recorrerlo casi sin inclinar la cabeza.

Estaba equipado con luz eléctrica y un elevador hidráulico de un piso disimulado por una mesa de pool. Carlos Salazar describió en detalle cómo su equipo recibió una pista de un informante y cómo dio con el túnel y un almacén anexo, donde se descubrió una tonelada de cocaína. Expresó que la complejidad del túnel sorprendió a los agentes, quienes usaron herramientas pesadas para atravesar el hormigón, y solo después se dieron cuenta que podían abrirlo del lado mexicano con solo girar una llave de agua. No sabíamos que había un sistema hidráulico. No sabíamos que se elevaba el piso”, señaló el ex agente de aduanas. La defensa también interrogó al exagente, tratando de introducir ciertas dudas sobre las fechas de su testimonio y algunos otros detalles Salazar fue llamado a declarar inmediatamente después de que el abogado del Chapo, Jeffrey Lichtman, terminara su alegato inicial, en el que trató de minar la credibilidad de algunos de los testigos que planean usar las autoridades.

Entre ellos, destacó por ejemplo a un testigo llamado Miguel Ángel Martínez, que casi habría perdido la nariz tras “esnifar cuatro gramos diarios de cocaína” durante años; a César Gastelum, supuesta “mano derecha” de Guzmán Loera, y a Dámaso López Núñez, conocido como “El Licenciado”, considerado sucesor del Chapo en el Cartel de Sinaloa y que fue extraditado este año a Estados Unidos desde México. Lichtman insistió en que todo el caso contra su cliente está “construido sobre una base de mentiras” y pidió a los miembros del jurado que mantengan una “mentalidad abierta” pese al “poderoso” nombre de su cliente. El martes, el fiscal asistente Adam Feels expuso el caso, con el que busca demostrar que el Chapo pasó de ser un traficante de marihuana de poca monta en la década de los años 70 a líder del poderoso Cártel de Sinaloa, dejando un rastro de violencia en su ascenso. Los fiscales federales afirmaron que, como líder del grupo delictivo, Guzmán Loera, de 61 años, dirigió envíos enormes de heroína, cocaína, marihuana y metanfetaminas a Estados Unidos.