Del diario de Mariel

Hace unos meses, Mariel se encontró en el aeropuerto a una de sus amigas de la preparatoria, de quien no sabía nada hacía varios años. Al encontrarse se abrazaron tan fuerte, que los años que habían transcurrido sin verse, desaparecieron en ese momento, pero Mariel se dio cuenta que al abrazarla se le salieron las lágrimas a Fernanda, pero no eran esas lágrimas de gusto, sino como si algo doliera. Fernanda se quitó las gafas oscuras que llevaba puestas, dejando ver entonces algunos un moretón en el ojo derecho. Así, Fernanda le contó su historia a Mariel:

“¿Sabes, amiga?, me casé con Mauricio, el novio que tenía desde la preparatoria”. Mariel la interrumpió, y le dijo: “¿Cómo pudiste casarte con él? Si recuerdo que te celaba hasta porque los compañeros te voltearan a ver, y muchas veces llegaste con huellas de golpes que te había ocasionado, y nos decías que te habías pegado con la puerta, o que te habías caído. Ahora entiendo los moretones que traes en el rostro, y me imagino que en el cuerpo también”. Fernanda le respondió: “todos estos años lo justifiqué por amor, pensando que  me lo merecía. Ya llevamos seis de casados, y he aguantado todo por mis dos pequeños, que son mi vida, pero Mauricio cada día está más agresivo: enfrente de ellos me insulta, diciéndome que soy una basura, que solo se casó conmigo porque le quito las ganas y así no ir a pagar putas, que yo le salgo gratis, y que sabe que nunca lo dejaré porque no podría sacar adelante a mis hijos, ya que no sé hacer nada, que todo lo que tengo es por él y que nada es mío, que solo sirvo para limpiar la casa y andar de chismosa con mi familia cuando nos peleamos, al grado de que ya me prohibió hablar con mis padres. Las lesiones que hoy traigo, son porque hace unos días el joven que me atiende en el súper mercado, me mandó un mensaje para enviarme a domicilio la despensa, ya que vio que mi niña a veces se pone muy inquieta o se desespera cuando ando haciendo las compras. Desgraciadamente, Mauricio, al revisarme como todos los días el celular, vio el mensaje en mi WhatsApp, y me dijo que soy una fácil, que ya me he de haber cogido al que me mandó el mensaje, y por más que quise explicarle, ni siquiera me dejó hablar, me quitó el celular y lo aventó, para después golpearme con su puño en la cara, jaloneándome del brazo hasta aventarme contra la esquina del buró de la recámara, pero eso no es lo que más me dolió, sino que mi niña, al ver a su papá lo que me hacía, le gritó que me dejara en paz, y Mauricio le contestó que ella iba a ser igual de inútil, es más, ni sabía por qué le pagaba el colegio tan caro, si creciendo alguien la iba embarazar y se iba a casar, volviéndose un mueble de decoración, igual que yo”.

Después de escuchar a Fernanda, Mariel le dijo: “¿por qué no lo dejas?”, pero Fernanda, con voz nerviosa, le respondió: “Creo que tengo dos meses de embarazo”…

Violencia de género y feminicidio

A nivel internacional, ONU Mujeres, en enero, publicó que, “1  de cada 3 mujeres en el mundo, ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida, y en América Latina, los feminicidios siguen aumentando en los últimos años, dando como resultado cifras alarmantes a pesar de las leyes, políticas públicas y programas implementados, y que más del noventa por ciento de los casos, permanecen impunes, o no se dan a conocer”.

La violencia de género la podemos encontrar de manera física o psicológica, y  muchas veces, como una combinación de ambas, donde el agresor somete, humilla o aísla a su víctima a su voluntad, y la mayoría de las veces ésta suele ser la antesala del feminicidio.

El 1 de febrero de 2007, se promulgó la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. La violencia se da en todos los estratos sociales a través de las siguientes modalidades: violencia familiar, laboral y docente, comunitaria y violencia institucional, sin embargo, por más leyes que haya, si las mujeres no denuncian lo que pasa en el interior de su casa, o de las agresiones que sufren por parte de sus parejas o ex parejas, las leyes serán letras muertas.

Todos, en algún momento, hemos escuchado hablar del feminicidio, o que en algún estado de la república se dio la alerta de género. Quiero compartirles, que el feminicidio en nuestro país está definido como la muerte violenta de las mujeres por razones de género, y que en nuestro Código Penal Federal la podemos encontrar en elartículo 325, como: “Comete el delito de feminicidio, quien prive de la vida a una mujer por razones de género”.

Se considera que existen razones de género cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:

1. La víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo;

2. A la víctima se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia;

3. Existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar, del sujeto activo en contra de la víctima;

4.   Haya existido entre el activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza;

5.   Existan datos que establezcan que hubo amenazas relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima;

6.   La víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida;

7.     El cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público.”

En febrero de este año, la Secretaría de Gobernación en México dio a conocer que aproximadamente el 67% de las mujeres en nuestro país han sufrido violencia, la mayoría por parte de su cónyuge o ex pareja, una cifra alarmante si tomamos en cuenta que la mayoría de los feminicidios tienen como antecedente la violencia.

Este martes, en un grupo de WhatsApp donde está Mariel, “amaneció” la imagen de un moño negro en la foto del perfil; de inmediato todos los del grupo empezaron a preguntarse qué había sucedido, respondiendo uno de ellos: “¿recuerdan que a una de nuestras compañeras de preparatoria su novio nunca la dejaba ir a las reuniones de generación porque de todo se enojaba, o se ponía celoso? Hoy la encontraron muerta en su casa con marcas de tortura en su vientre y al parecer degollada”. Dicen las notas de los periódicos locales, que muchas veces escucharon al esposo que le gritaba: “Esa hija que esperas no es mía, y traer otra mujer al mundo era una aberración”. Al parecer la mantuvo encerrada durante tres meses, hasta hoy, que encontraron su cuerpo, por el olor a putrefacción que se impregnó en el vecindario y que notaron que venía de su casa; en el lugar encontraron un teléfono celular, al parecer de ella, donde se leía un mensaje de hace cinco días pidiendo auxilio a un joven que decía: “Daniel, ayúdame a rescatar a mis pequeños, llévaselos a mi familia. Mauricio diario me golpea en el vientre y he tenido dolores muy fuertes, hace meses que no me deja salir de casa y los niños no van a la escuela, te pido auxilio porque es el último número de celular que registré, ya que todos los números me los ha borrado, y ya no siento que se mueva mi bebé desde hace días”…

Hasta hoy no han localizado a Mauricio, ni a sus dos hijos.

Nuestro México necesita implementar acciones que concienticen a la sociedad desde el entorno familiar sobre la situación tan vulnerable que pasan las mujeres por el hecho de ser “Mujer”, al igual que del empoderamiento económico de ellas en todos los rubros, accediendo a todos los servicios básicos.

Texto publicado originalmente por: SDP Noticias