El exceso de sal afecta al eje del intestino-cerebro

Para su experimento, los expertos alimentaron a un grupo de ratones con el equivalente de una dieta humana con alto contenido de sal durante un período de 12 semanas. Tras las primeras semanas, se observó disfunción endotelial, así como una reducción en el flujo sanguíneo al cerebro en los ratones. Además, las pruebas de comportamiento revelaron deterioro cognitivo en los roedores. Su presión arterial, sin embargo, se mantuvo sin cambios.

Un descubrimiento importante fue el aumento de los llamados glóbulos blancos TH17 del intestino. A su vez, el alto número de células TH17 condujo a un aumento en los niveles de una molécula proinflamatoria llamada interleucina-17 plasmática (IL-17).

Los investigadores también pudieron identificar la vía molecular a través de la que los niveles más altos de IL-17 en la sangre condujeron a los efectos cognitivos y cerebrovasculares negativos.

¿Se replicarían estos efectos en las células humanas? Trataron las células endoteliales humanas con IL-17 y obtuvieron resultados similares.

“Los hallazgos revelan un eje del intestino-cerebro por el que los factores ambientales vinculados a la dieta conducen a una respuesta inmune adaptativa en el intestino, promoviendo la desregulación neurovascular y el deterioro cognitivo“, explican los autores.

No todo está perdido


La buena noticia es que los efectos negativos de la dieta alta alta en sal parecen ser reversibles. Los ratones regresaron a una dieta normal después de las 12 semanas, y los resultados fueron alentadores.

“Los efectos nocivos de se eliminaron mediante el retorno de los ratones a una dieta normal, lo que apunta a la reversibilidad de la disfunción vascular y el deterioro cognitivo”, escriben los expertos.

Los hallazgos sugieren que los cambios en el estilo de vida, o una nueva clase de fármacos, podrían ayudar a compensar los efectos negativos de una dieta rica en sal.