Soy de esas personas que ama su cumpleaños y que lo celebra una semana o hasta un mes entero. No me gusta que me canten las mañanitas, ni que me piquen una torta. Más bien celebro mi día haciendo, comiendo y tomando lo que me dé la gana. Los cumpleaños siempre despiertan preguntas e inquietudes: ¿Estoy donde quisiera estar a mis 34? La verdad, nada en mi vida ha salido como lo he planeado, pero todo ha salido más que bien. Soy testigo de que la vida nos va llevando por los caminos correctos, a tocar las puertas indicadas y a dejar ir lo que ya no nos sirve. Recibo mis 34 años en paz y eso es más que suficiente. Desde el 2013, cada cumpleaños hago una lista de las diez cosas que aprendí ese año. Acá les dejo la de este año y ojalá que cuando se cumplan sus próximas vueltas al sol, ustedes también se animen a hacer una lista igual. 

 

  1. El amor es más divertido si no le ponemos presión. Las relaciones no son para sufrir, ni para estresarnos. Aprendí a tomármela más relajada, a no exigir tanto y a no perderme a mí misma en una relación. Es tan sencillo como querer y dejarnos querer.

 

  1. Re-aprendí a escribir canciones por diversión, sin pensar en qué pega y sin tratar de ser “cool”. Así lo hacía cuando comenzaba a componer y así lo he vuelto a hacer ahora. Estoy escribiendo canciones que amo y siendo yo misma. 

 

  1. Con el Covid no se juega. Vengo de una familia de científicos, así que desde el principio entendí que el Covid-19 es un virus peligroso, pero no fue hasta que me enfermé de Covid en enero de este año, que entendí la gravedad del asunto. Tuve la fortuna de que no me diera tan fuerte, pero el miedo de no saber dónde, ni cómo me había contagiado y el terror de posiblemente haber contagiado a alguien más, fueron suficientes para realmente asustarme. Hay que seguirnos cuidando. 

 

  1. Es bonito sentirme en casa. Desde que me fui de Puerto Rico a los 18 años, he vivido casi como nómada; cambiando de departamento cada año, sin decorar ninguno, porque sabía que no duraría mucho tiempo ahí. Este verano cumplo dos años en mi depa en CDMX y es en el que más he estado que en cualquier lugar. Ahora tengo plantas, cuadros, un tapete y hasta un piano. Finalmente, siento ganas de llegar a mi casa. 

 

  1. Es importante ahorrar e invertir. Llegué tarde a esto de la finanza y tampoco es que estoy moviendo millones, pero finalmente decidí tomar las riendas de mi economía. Bienvenida a la adultez, Raquel Sofía. 

 

  1. Soy más fuerte de lo que pensaba. Todos lo somos. Cada vez que digo “no puedo más”, la vida me demuestra que sí puedo. 

 

  1. Yo no hago música urbana. Ni la canto, ni la escribo. Lo intenté ya muchas veces y la verdad, no me siento cómoda y no me sale bien. Lo mío es el pop y el género cantautor y a pesar que disfruto perrear hasta abajo un viernes en la noche, le dejo eso de hacer canciones de reggaetón a los expertos. 

 

  1. Está bien decir que NO. No me interesa, no voy a ir, no puedo, no gracias, no. 

 

  1. Leer me hace feliz. Desde pequeña me encanta leer, pero con la llegada del Netflix y con mis días cada vez más ajetreados, había abandonado un poco la lectura. Este año me propuse leer diez libros y ya voy por el número siete. Estoy encantada. 

Mi carrera no lo es todo. Me he sacrificado mucho y he trabajado muy fuerte por perseguir mis sueños y lo seguiré haciendo, pero he aprendido que hay cosas más importantes que ser una “gran artista”: mi familia, mis perros, poder viajar y tener tiempo libre, mis amistades y mi salud mental y física. Duré muchos años poniendo todos mis huevos en una sola canasta, basando mi felicidad completa en si me iba bien o mal como cantante. He descubierto que todo el éxito del mundo no significa nada si lo demás no está en orden.