Por: Diego Armando Cuautle

Como todos los años, las familias mexicanas se preparan para celebrar cada 2 de febrero el Día de La Candelaria, festejo que a lo largo del tiempo se ha ido arraigando como una de las tradiciones religiosas más importantes de México, ya que se celebra la purificación de la Virgen, se viste al niño Dios y se lleva a la iglesia para ser bendecido. Después, quienes encontraron al niño en la rosca de reyes invitan los tamales.

 

La celebración debe sus orígenes a la época en la que nació Jesús, y que de acuerdo a varios textos y especialistas, luego de que las mujeres dieran a luz, éstas permanecían en casa por 40 días, lo que significaría poder llegar a la purificación durante ese tiempo.

 

Al trascurrir la cuarentena, los niños eran llevados con una vestimenta especial a los templos cercanos con algún tipo de ofrenda que en muchas ocasiones constaba de un cordero u otro tipo de animal doméstico y eran presentados ante los pobladores de las comunidades donde era común este tipo de rituales, en este caso de Jerusalén.

 

De acuerdo a Nalleli Hernández Márquez, socióloga egresada de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), dicha celebración es un sincretismo entre la cultura prehispánica, católica y judía que se ha modificado con el paso del tiempo, “Y es que, hace mucho tiempo en el Día de La Candelaria principalmente se celebraba la purificación de la Virgen, pero a partir de la primera década del siglo XX la celebración del niño Dios tomó muchísima fuerza en México igual que la idea de colocarle distintos atuendos”, expresó.

 

Explicó que dentro de la tradición judía encontramos el libro de Vaikrá y en este se indica que las mujeres a los 40 días de dar a luz tenían que ir a la iglesia para purificarse y dar gracias a Dios con una paloma. Sin embargo, con el transcurrir de los años, la paloma se transformó en una candela y desde ahí, al 2 de febrero se le conoció como día de la Candelaria.

 

La influencia prehispánica

Al festejar el 2 de febrero también recordamos la forma en que los antiguos mexicanos a través de un ritual que consistía en llevar, en el undécimo día del primer mes del antiguo calendario azteca, mazorcas de maíz a los dioses del agua Tláloc y Chalchiuhtlicue para asegurar buenas cosechas.

 

La también académica explicó a Exclusivas Puebla que de acuerdo a las crónicas de Fray Bernardino de Sahagún dichos pobladores realizaban sacrificios a los tlaloques, ayudantes de Tláloc y encargados de repartir la lluvia.

 

El ofrecimiento consistía en vestir a niños con atuendos especiales para posteriormente subir el Monte Tláloc en un determinado día, para que al llegar a la cima, les provocaban llanto que a las postre serviría para asegurar las lluvias para los cultivo, también era llevado el maíz para ser bendecido y posteriormente sembrado.

 

Durante la época del Virreinato y con la evangelización de los pueblos indígenas, hubo un sincretismo entre estas tradiciones y en México se volvió costumbre y en lugar de bendecir el maíz se comenzó a comer tamales justo cuando se cumplen 40 días después del nacimiento del niño Dios y comenzaría así la tradición que conocemos hasta el día de hoy.

 

El inicio de la

festividad

En la víspera de navidad, las familias se reúnen en algún hogar en específico para arrullar al Niño Dios, no sin antes colocar el nacimiento donde sería colocado para permanecer por varios días ahí, justo ese mismo día se designa al padrino o madrina para que el 2 de febrero lo lleve a bendecir a la iglesia.

 

Para ayudar con los gastos de esta fiesta, el 6 de enero, Día de Reyes Magos, se parte la tradicional rosca y dentro de ella se incluye una figura hecha de plástico que simboliza al Niño Jesús y quien la encuentre en su porción de pan, comúnmente decimos que le tocan los tamales y el atole para que en el segundo día de febrero se disfrute en familia luego de que el niño Dios sea llevado al templo.

 

El Niño Dios y la vestimenta

En México se acostumbra que la persona que fue nombrada padrino o madrina del Niño Dios sea apoyado por parte de quienes les tocó el muñeco de la rosca de reyes y deberán presentarlo en alguna iglesia con el afán de que sea bendecido.

 

Según la tradición, ese día se levanta el niño Dios del pesebre y se viste, el primer año debe ser de blanco, sin trono y sin corona, el segundo año puede llevar una ropa de color y tras pasar el tercer año lo pueden vestir de rey o de algún santo, explicó María Elena Hernández, comerciante de la 8 Poniente en el Centro Histórico, quien lleva más de 25 años realizando dicha actividad.

 

También agrega, que hay variedad de niños; desde pequeñitos, pequeños, medianos y grandes, así como de diversos materiales como yeso, arcilla, fibra de vidrio, madera, entre otros, de los cuales, para arreglarlos varía su precio según el material y lo que haya que hacer pues dice, “hay arreglos desde los diez pesos hasta los mil pesos, todo depende el estado en el que se encuentre el Niño Dios”.

 

Los atuendos más frecuentes del Niño Dios son Santo Niño de Atocha el cual lleva su báculo y sentado en una silla; el Niño de las Azucenas, a quien visten con una túnica blanca y tiene entre las manos una vara de azucenas; el Niño de las Palomas, con un ropón blanco y una paloma entre las manos.

 

Comúnmente, la gente pide vestirlos de San ‘Juditas’ Tadeo, San ‘Miguelito’ del Milagro, Niño Doctor, el Niño de la Abundancia, el Niño de la Paz, el Niño de la Salud, Niño del Convento de la Santa Rosa, o simplemente de bebés, incluso también existen personas que piden al niño futbolista el cual se solicita colocarle el uniforme de su equipo favorito.

 

Doña Elena agregó que, en los últimos años, aunque no es común, también se ha pedido vestirlo de Jesús Malverde (el santo patrono de los narcos) y de niño huachicolero, “son disfrazados como un santo de fe, esperanza y trabajo, varias personas lo hacen para pedir que les vaya bien en su vida laboral y familiar”, comentó.

 

Los precios suelen variar, pero generalmente para un niño dios de tamaño mediano la vestimenta tiene un costo alrededor de 350 pesos como mínimo, más los accesorios que se agreguen, aunque algunas veces debido a que la fé de las personas es muy grande, muchos no suelen escatimar en gastos e inclusive hay familias que tienen hasta tres o cuatros niños dios (varios de éstos heredados por las mamás o abuelas) por lo que suelen gastarse hasta 2 mil pesos en vestimenta.

 

Referente a la situación económica en los últimos años ha causado estragos en la venta, como comerciante se atreve afirmar que las ventas han caído hasta 50 por ciento, pues hay gente que prefiere reutilizar los trajes de años anteriores para no tener un gasto mayor y sólo adquieren artículos complementarios.

 

¿Por qué los tamales y no

otro tipo de alimento?

 

El tamal es un alimento de origen prehispánico que solía representar una de las principales ofrendas a los dioses del panteón azteca, es decir siempre estuvieron presentes en las ofrendas a los dioses, sobre todo porque están hechos de maíz, el material que los dioses utilizaron para crear al hombre, de acuerdo a lo que dice el Popol Vhu, el libro sagrado de los mayas.