Puebla carece de un sistema post-penitenciario que permita darle seguimiento a los casos de más de 60 jóvenes infractores recluidos en el Centro de Internamiento Especializado Para Adolescentes (CIEPA), cuyo futuro será desconocido una vez que deban reintegrarse a la sociedad.

La carencia de este tipo de programas no es exclusiva de los internos menores de 18 años, pues el modelo de seguimiento post-penal no está contemplado en la Ley de Ejecución de Sanciones Penales y Reinserción Social para el Estado de Puebla.

Aunado a esta problemática, el CIEPA ha tenido que buscar formas de subsanar la disminución de talleres para los menores, a fin de ofrecer seis cursos de capacitación distintos, al tiempo en que se busca erradicar viejas prácticas como castigos a internos problemáticos.

Sin estadísticas sobre menores reincidentes

El futuro de los 64 menores infractores en Puebla que contabilizó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en su censo del 2016 es incierto. A su salida podrían no encontrar trabajo o truncar los estudios que iniciaron en internamientos y las autoridades penitenciarias no lo sabrían.

María de los Dolores Caraza Alemán, directora del CIEPA, reconoce que en el estado no existe un área para dar el tratamiento post-penitenciario que requieren los jóvenes tras cumplir su estadía por la comisión de algún delito.

Debería de haber un seguimiento, nosotros lo que podemos hacer es informar a la juez que el interno avanzó, hubo éstos obstáculos y el día que salga se requiere que se haga esto para ayudarlo”, sin embargo agregó que ello se convierte en un tema difícil ante la falta de un área y personal para cumplirlo.

Mientras purgan alguna sentencia por delitos graves contemplados en la vigente Ley de Ejecución de Medidas Cautelares y Sanciones Penales, los adolescentes reciben tratamiento psicológico, médico, trabajo social, educativo y psiquiátrico, si así lo requieren.

Sin embargo, cuando alguno de los jóvenes que egresa reincide en alguna conducta criminal o comete una nueva, el tratamiento que alguna vez llevó en el CIEPA se rompe ante la falta de continuidad que garantice su correcta adaptación a la sociedad.

“Hay casos en los que te puedo decir que han avanzado; estudiaron, se capacitaron, viene la visita, tiene un buen entorno, va a regresar con la familia, la familia es integrada, pero a lo mejor es psiquiátrico, entonces al final es alguien que cuando salga va a necesitar estar en constante tratamiento”, consideró.

No es imposible garantizar la reinserción social de los menores

Además de reconocer la necesidad que existe por crear un área de tratamiento post-penitenciario, Caraza Alemán consideró que su implementación no es algo imposible, pues solo pasa por un asunto de coordinación entre los diferentes actores del sistema penal.

“No es un tema imposible, sería más bien de coordinación, porque al final los jóvenes, la mayoría, no son de la capital entonces sí tendríamos que tener apoyo del DIF en cada municipio (…) al momento que obtienen su libertad sí es necesario que hagamos este trabajo post-penitenciario”, sentenció.

Agregó que existe un programa en el área de Programa Penitenciario enfocado en la apertura de puertas en empresas interesadas en contratar a los jóvenes que egresan del CIEPA, pero su labor se limita en el área laboral.

“Aquí hay un área en trabajo penitenciario que tiene que ver con la Dirección Técnica, donde nos pedían que si salía algún joven se les hiciera de conocimiento para poder canalizarlos a una fuente laboral”, explicó.

Convenios externos cubren la falta de talleres

La funcionaria estatal también reconoció que si bien el centro ofrece en la actualidad al menos seis talleres de capacitación distintos, en gran medida se debe a los convenios externos.

Los internos del CIEPA actualmente pueden participar en talleres de serigrafía, computación, estilismo, preparación de alimentos, mecánica y carpintería, sin embargo solo el primero de estos es ofrecido de forma permanente a través de un convenio con el Centro de Capacitación para el Trabajo Industrial (CECATI).

Al igual que como ocurre en el resto del proceso de reinserción, tanto los talleres como el resto de su atención se realiza de forma personalizada y de acuerdo a su situación socioeconómica y el entorno familia o de concubinato.

Viejas prácticas parcialmente controladas

Fuentes extraoficiales consultadas por este medio aseguraron que las zonas de castigo conocida como “hoyo negro” es un tema que se ha ido superando al interior del CIEPA.

Dicho espacio que se hizo famoso cuando el centro se encontraba abandonado en un área desolada de la carretera federal a Atlixco y que en parte le merecía el mote de “La Granja”, se ha convertido en una práctica poco recurrente.

Sin embargo, las riñas y objetos prohibidos al interior del CIEPA continúan siendo una constante, donde los internos incluso han resultado con lesiones o han perdido la vida en medio de alguna batalla campal.

Este riesgo se mantiene pues a pesar de la depuración de la población penitenciaria con la salida anticipada de los menores recluidos por delitos menores, continúan en reclusión aquellos que están vinculados con violaciones, robos con violencia, secuestro y homicidio calificado.