Este sábado, una de las democracias más antiguas del mundo celebra elecciones para elegir al próximo parlamento y primer ministro del país

Infobae

 Los australianos han tenido seis cambios de primer ministro en los últimos doce años como resultado de peleas internas en la coalición de centro derecha del actual premier, Scott Morrison. Ahora, su Partido Liberal espera que los recortes de impuestos y el crecimiento sostenido de la economía de Australia sean suficientes para mantenerlo en su oficina tras las elecciones de este sábado. Su coalición lidera el país desde el 2013, cuando Tony Abbott tomo el poder. Su contrincante es Bill Shorten, líder del partido Laborista, quien apuesta a que los votantes crean en sus promesas para mejorar la educación y la salud pública. Además, el crecimiento económico se está desacelerando y el cambio climático se ha convertido en un problema importante después del verano más caluroso del país.

El partido Laborista mantiene una estrecha ventaja según la encuestadora Newspoll, que puso en su último sondeo del lunes a la oposición apenas por delante de la coalición gobernante (51% a 49%). Las encuestas no han cambiado en las últimas dos semanas en base a los dos partidos preferidos. Según el estudio, los Laborista tendrían 77 de los escaños en la cámara baja de Australia, solo un asiento por encima de los 76 requeridos para formar un gobierno. La Coalición tendría 68 escaños, y seis irían a otros partidos. Australia se caracteriza por su extraordinaria coyuntura económica y sus buenas condiciones de vida. Se jacta de tener un crecimiento económico ininterrumpido desde hace 27 años, el segundo índice de desarrollo más alto del mundo, y un PBI de USD 53.799 por persona. Sin embargo, esto no ha garantizado estabilidad política. El país ha tenido varios premieres distintos en la última década, y los propios partidos no parecen poder ponerse de acuerdo internamente.