• A 25 años de su creación, las Afores no han dado los resultados esperados; además, 38.6% de los trabajadores con Afore tienen menos de 36 años y serían los que recibirían un beneficio menor

El País

A sus casi 60 años, Sergio López reconoce que no podrá retirarse a cuidar a sus nietos, como era su plan hace algunos años. “Me contrataron por primera vez hace unos 18 años, me corrieron y con lo que tengo en la Afore no me va a alcanzar para nada”, refiere en consulta. Para poder conseguir un ahorro mayor en su Administradora de Fondos para el Retiro (Afores), López buscó un trabajo con un salario apenas mayor del mínimo en el que trabajará, según sus cuentas, unos cinco años para poder retirarse con una pensión de 5,000 pesos al mes.

A 25 años de la creación de las Afores y la reforma al Sistema de Ahorro para el Retiro, los primeros trabajadores que llegan a la edad de jubilación bajo este esquema se las miran negras para poder tener un retiro digno. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Ahorro para el Retiro (Consar), hasta mayo de este año se han retirado 32,220 trabajadores bajo el esquema de la Ley de 1997, que considera como única fuente para la pensión el ahorro que se hace en las Afores. “Tendré que trabajar más tiempo para que me den un poco más, la (pensión) mínima no es nada”, dice López.

La última reforma que México realizó al sistema de pensiones en diciembre de 2020, permite que los trabajadores puedan jubilarse con una pensión mínima garantizada por el Gobierno, que es de aproximadamente 4,250 pesos al mes. Iván Pliego Moreno, presidente de la Consar, explica en entrevista que la última reforma permite a los trabajadores poder retirarse con condiciones más dignas y con menos tiempo de trabajo. Antes, los empleados requerían trabajar 1,250 semanas (poco más de 24 años) para poder acceder a su pensión, mientras que a partir de 2021 se requieren 750 semanas (poco más de 14 años) que irán aumentando gradualmente hasta llegar a las 1,000 semanas (unos 20 años). “En el centro de las preocupaciones y de las propuestas están los intereses de los trabajadores, es un cambio de visión”, menciona en el aniversario de la primera gran reforma.

A pesar de que las aportaciones que hacen los empresarios a los fondos de jubilación, las pensiones de los trabajadores pertenecientes a la Generación Afore seguirán siendo bajas. Marilú Jáquez, de 37 años, cree que va a tener que seguir trabajando por muchos años, ya que no le alcanza para ahorrar para su vejez. “Me llegó un estado de cuenta y según un simulador me voy a retirar con 3,000 pesos”, menciona en consulta.

Para que las Afores funcionen, no basta con que las empresas aporten más dinero a los fondos de jubilación. Moisés Pérez Peñaloza, jefe de retiro de Aon Latinoamérica menciona que la falta de educación financiera no ha repuntado en más de dos décadas de la reforma que vio nacer a estas administradoras. “Para corregir este rumbo, en aras a un escenario complejo, de alta longevidad y con un alto costo de salud privado, además del tema ocupacional”, menciona en entrevista. “Si dejas de trabajar, qué vas a hacer cuando llegues a los 85 años”, reflexiona.

Como Jáquez, los mexicanos no tienen tiempo de pensar en su retiro. Aunque los niveles de ahorro voluntario (para trabajadores afiliados al IMSS) y el ahorro solidario (para los del ISSSTE), han ido creciendo desde 1997, menos del 2% de los trabajadores hace aportaciones por su voluntad. Mientras que las Afores administran más de 7 billones de pesos, el ahorro consciente llegó a los 155 millones de pesos en mayo de 2022.

Las desventajas para jóvenes trabajadores

El futuro para los trabajadores jóvenes de México es aún muy incierto y poco halagüeño. Las reformas hechas a las leyes del Seguro Social y de Ahorro para el Retiro terminarían perjudicando a los trabajadores menores de 36 años, ya que quienes se rigen con la ley del 97 podrán retirarse con menos años de trabajo y mejores condiciones de pensión, mientras que los menores de 36 años podrían ver algunos de los beneficios anulados por sus condiciones de trabajo.

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), al cierre de 2021 se tenían registradas poco más de 70 millones de cuentas resguardadas por alguna de las 10 Afores y de ellas, 38.6% son de trabajadores menores de 36 años.

Aunque el incremento de las aportaciones obligatorias que hacen los empleadores en México empezarán en 2023 para pasar del 6.5% del salario bruto de un trabajador al 15% de su salario como aportación para su ahorro al retiro incrementaría hasta en 30% el monto de la pensión al momento de la vejez, este beneficio quedaría anulado para los miles de trabajadores que trabajan en condiciones de informalidad.

Corina Martínez, una desarrolladora de páginas web de 25 años, ha estado trabajando constantemente bajo esquemas informales. “El recibo de nómina me llega por una cantidad, y por fuera me pagan en efectivo”, relata. De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo elaborada por el Inegi, unos 30,5 millones de trabajadores se encuentran en algún grado de informalidad laboral, es decir, el 54,9% de la población ocupada.

Moisés Pérez Peñaloza, especialista en sistemas de pensiones, confirma que son los miembros de la generación millenial los que más afectados resultarán pese a los cambios hechos a la ley. “El problema de no contar con prestaciones o con solo una parte de ellas en el sistema formal, hace más importante el ahorro voluntario, porque de lo contrario se anulan los beneficios para los que fue pensada la reforma”, comenta.

Martínez, como buena parte de la población joven en México, no tiene contemplado ahorrar mientras el aumento de precios siga su curso. “Sí, he pensado en ahorrar, pero entre pagar la renta y lo que gasto en comidas, me resulta casi imposible”, dice.