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Dos sacerdotes y un maestro fueron asesinados este lunes cuando un comando atacó a balazos la camioneta en la que se trasladaban por la carretera federal Iguala-Taxco, en Guerrero, uno de los estados más violentos de México.

La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) local reportó que otras dos personas resultaron heridas en el ataque armado que ocurrió la madrugada de este este lunes.A un costado del vehículo, las autoridades encontraron a una mujer que resultó ilesa y quien detalló los hechos en los que murieron los sacerdotes Garmaín Muñiz García e Iván Añorve, y el profesor Rogelio “N”.

Los heridos fueron identificados como Arveli, de 25 años, quien perdió el dedo índice de un disparo, y Oscar, de 27, a quien una bala le rozó una de sus muñecas. De acuerdo con el testimonio de la sobreviviente, una camioneta interceptó el paso del automóvil en el que viajaban las 6 personas y, sin motivo aparente, abrieron fuego.

Las autoridades informaron que a un kilómetro del lugar de los hechos localizaron una camioneta Nissan Xtrail negra con placas del Estado de México y reporte de robo. En su interior había una cartuchera color verde olivo y un portafusil que fueron puestos a disposición del Ministerio Público.

Los sacerdotes, al parecer, venían de un retiro espiritual en la zona norte de Guerrero, mientras el resto procedía de la comunidad de Juliantla, en Taxco, a donde había asistido a una fiesta con motivo del Día de La Candelaria.

El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, exigió a las autoridades una investigación inmediata para dar con los responsables de la muerte de los dos sacerdotes. Informó, además, que el padre Germaín estaba a cargo de la parroquia de Mezcala y también era miembro del decanato de la diócesis. Del padre Iván sólo se sabe que pertenecía a la Arquidiócesis de Acapulco.

El obispo lamentó la situación de violencia en México, y particularmente en Guerrero, y que personas “que se dedican a pacificar y a predicar valores mueran en estas circunstancias”.

En México aproximadamente 60 sacerdotes han sido asesinados en los últimos 25 años, pero en la mayoría de los casos se ignoran la causa, de acuerdo con la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada.