Vecinos de la calle Nuevo León, en la colonia Condesa, detectaron desde noviembre de 2016 que por las noches, y en fines de semana, se realizaba una obra en la azotea del edificio marcado con el número 238. Semanas después pudieron distinguir de lo que se trataba: un helipuerto que, tal como documentaron, no contaba con ningún permiso de construcción ni operación.

A raíz del sismo del pasado 19 de septiembre, el inmueble sobre el que fue construido este helipuerto golpeó los edificios aledaños –marcados con los números 230 y 240, ambos de departamentos–, causándoles daños por los cuales sus habitantes tuvieron que ser desalojados.

“La razón por la que estamos evacuados de los edificios de Nuevo León 230 y 240 no es porque estén dañados en su estructura luego del sismo, sino por el riesgo de que se caiga el edificio sobre el que construyeron el helipuerto –explica el propietario de uno de los departamentos–. Nuestro edificio (el 230) es del año 1954, había sobrevivido los sismos del 57 y del 85 sin una sola cuarteadura, y ahora está destrozado, con muros derrumbados o a punto de caerse, porque en el sismo de este 19 de septiembre, el edificio con el helipuerto se comenzó a balancear y básicamente agarró a madrazos a los edificios contiguos”.

Según los cálculos de este vecino, alrededor de 50 familias tuvieron que abandonar sus viviendas, ya que, aún cuando sus edificios no resultaron con daños estructurales, sí sufrieron afectaciones que “requieren algún tipo de reforzamiento importante, a raíz de los golpes que recibió del edificio con el helipuerto, y obviamente, esto es responsabilidad de los empresarios dueños del edificio, que nunca han dado la cara, y de los funcionarios que han sido omisos o corruptos”.

Consultada al respecto, Zuleyma Huidobro, directora jurídica de la delegación Cuauhtémoc, aseguró que este organismo clausuró la construcción del helipuerto, tan pronto como se percataron de ésta, en enero de 2017.

“Se hizo la verificación –aseguró la funcionaria–, se clausuró, y desde ese momento está suspendida la obra”.

Sin embargo, explicó el vecino consultado, “esa fue una clausura al estilo Monreal: pusieron sellos en los vidrios, y dejaron los accesos abiertos, entonces, aún con los sellos de clausura, la obra continuó”, hasta que el helipuerto quedó prácticamente concluido.

El 15 de julio, de hecho, vecinos de la zona pudieron grabar en video cómo, a pesar de los sellos que prohibían cualquier obra, obreros continuaban soldando la estructura metálica del helipuerto.

Al respecto, la directora jurídica de la delegación Cuauhtémoc descartó tal hecho y afirmó que la obra no sólo fue clausurada por las autoridades delegacionales desde enero, sino que “además, el gobierno de la Ciudad de México, a través del Instituto de Verificación Administrativa, inició también otro procedimiento, sobre la verificación del uso de suelo y ellos también pusieron sellos de clausura. Pero en julio, el INVEA hizo un levantamiento temporal (de la clausura) para darle mantenimiento a este edificio.”

En agosto de 2017, detalló, los sellos de clausura volvieron a ser colocados.

Pero, para ese momento, aclaró el vecino consultado, ya era demasiado tarde: el helipuerto estaba prácticamente concluido. “Le hemos mostrado fotografías a expertos, y nos comentan que al helipuerto sólo le falta el sistema de iluminación, todo lo demás ya está… y estos mismos expertos nos han dicho que esa estructura está hecha con las patas, y que es impensable que pretendieran ahí aterrizar helicópteros”.

Cuando se consultó a la directora jurídica de la delegación Cuauhtémoc por qué se permitió que la obra avanzara hasta quedar prácticamente terminada, poniendo en riesgo la seguridad de los vecinos, y por qué no fue demolida, tan pronto como fue detectada, la funcionaria aseguró que “en primera, la obra no está concluida, y nosotros iniciamos los procesos de verificación cuando empezó a verse que ya estaban construyendo”.

Además, remató, “el helipuerto se construyó sin ningún tipo de permiso de la delegación, aquí nunca vinieron a solicitar ningún trámite, y nunca obtuvieron ningún permiso para hacer esta obra, por eso clausuramos”.

Sin embargo, vecinos advirtieron que lo que ellos solicitaron desde noviembre de 2016 no fue la clausura de la obra, sino su demolición, algo que ahora es inevitable ya que, el edificio con el helipuerto no sólo dañó a los inmuebles aledaños, sino que éste mismo sufrió daños estructurales graves, debido a la presión ejercida por la estructura metálica que fue adosada a su azotea.

En enero, cuando los vecinos de Nuevo León realizaron cierres viales para denunciar esta obra, “aquí llegaron los diputados de siempre a tomarse la foto, y a decir que jamás permitirían que ese helipuerto permaneciera, diputados como Margarita Martínez Fischer y Raúl Flores, que luego no hicieron nada; y vino también Patricia Mercado (secretaria de Gobierno de la administración capitalina) que se comprometió a demoler esa estructura, y qué pasó: se hizo tonta durante los siguientes nueve meses. Ahora, esa obra nos dejó sin casa”.

Texto publicado originalmente por:Animal Político